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Jordi Jové

Seròs
1961

La práctica artística de Jordi Jové se mueve en un espectro bastante amplio de intereses, siempre ha pensado que acaba gravitando alrededor de la pintura. Le gusta hablar de cómo los cuadros, dentro de las limitaciones específicas que determina la elección de un repertorio material, son capaces de construir una complejidad emocional sugerente y abrumadora. De la pintura y el dibujo le seduce la capacidad que tienen de situar siempre el origen de las cosas, y es difícil hacer distinciones de forma o estilo —todo es cuestión de intención y del lugar donde nos situamos sin querer—.

Cree en una pintura retiniana, en el sentido del goce o el enorme placer que supone reconocer en cualquier cuadro el encuentro entre forma, color y gesto. Reconstruir este camino de tanteos, certezas, errores y enmiendas que el pintor va tejiendo, como si de un gran palimpsesto se tratara.

Por último, comprende que cualquier decisión estética conlleva un posicionamiento ético y moral que considera fundamental en toda obra artística y en el ejercicio de la libertad individual.