Exposiciones
ZURCIDOS. Martina Manyà
«Zurcidos» es una instancia de investigación y experimentación en torno a las posibilidades de transformar materiales sobrantes de mi práctica pictórica mediante técnicas textiles.
El proyecto parte de materiales ya existentes —obras antiguas o descartadas, bocetos y márgenes sobrantes de pinturas— que, a través de procesos como coser, ensamblar, teñir, bordar o tejer, se transforman en nuevas formas y objetos. De estas operaciones surgen cuadros-tejidos, pinturas-assemblages o tapices pictóricos que exploran los límites y los puntos de contacto entre la pintura y lo textil.
Esta práctica articula un gesto de revalorización, embellecimiento y resignificación tanto de la obra como de la materia rechazada, en sintonía con la acción tradicional de zurcir: un acto que implica tiempo, paciencia y cuidado.
Las piezas resultantes invitan a reflexionar sobre el paso del tiempo, el cambio, la reparación y la transformación, desafiando la rapidez y la lógica de la sociedad de consumo actual, y situando en el centro la materia y el trabajo manual.
Martina Manyà Vintró es artista plástica. Su obra parte de la pintura e investiga las potencialidades del color como medio expresivo, siempre en diálogo con la forma y la materia.
Con una trayectoria marcada por la interdisciplinariedad, entiende la pintura como un espacio de experimentación formal, sensorial y poética. Su práctica se expande hacia lo textil, la escenografía y la instalación; desborda los límites tradicionales del lienzo para explorar las dimensiones simbólicas, espaciales e instalativas de la pintura, a menudo en relación con el entorno.
Interesada por el trabajo manual y artesanal, en los últimos años ha explorado de modo intuitivo las posibilidades de las técnicas textiles como una herramienta más de expresión visual. Trabaja desde una conciencia ecológica y material, reflexionando sobre el uso de los materiales en su práctica. Por este motivo, incorpora a menudo elementos reciclados o reutilizados de su propio proceso creativo, y los transforma en nuevas formas y objetos que difuminan las fronteras entre pintura y tejido.
Joan Pallé. Els joves infeliços
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Uno de los temas más misteriosos del teatro trágico griego es la manera en que los hijos están predestinados a pagar por los pecados de sus padres. No importa si los hijos son buenos, inocentes, piadosos: si sus padres han pecado, los hijos deben ser castigados. Es el coro —un coro democrático— el que se proclama como el depósito de tal verdad, que se pronuncia sin introducción ni ilustración, tan natural le resulta.
I giovani infelici [Juventud infeliz], Pier Paolo Pasolini
«Els joves infeliços / Unhappy Youth» es una exposición individual de Joan Pallé. El artista ilerdense, nacido en 1989, presenta obra nueva, confrontativa e incluso abrasiva, que gira en torno a la juventud y al desamparo. Utiliza su estilo llamativo, lleno de humor, ironía e imágenes con gran carga cultural. La obra del artista es versátil, artesanal y figurativa; en ella se unen de manera consistente la teoría crítica con la cultura popular y la contracultura. Para esta exposición, Joan Pallé utiliza una amplia gama de recursos —escala, repetición, referencias a las redes sociales y materia autobiográfica— para crear un espacio lleno de tensión en el que se exploren las paradojas de la juventud.
A través de las obras de esta exposición, el artista mira a la sociedad contemporánea y reflexiona sobre su propia adolescencia, su juventud en Lleida y la juventud actual. Sin duda, la sociedad de consumo se ha globalizado y se ha intensificado durante las últimas décadas, pero parece que una diferencia crucial es que ahora muchos jóvenes son conscientes de los mecanismos que los hacen infelices. Saben que las redes sociales son nocivas, que el consumismo es vacío, que el sistema los explota, pero se sienten sin poder para cambiarlo. Parecen moverse constantemente entre atracción y repulsión, ocultamiento y revelación, disfraz y exposición. A Joan Pallé le interesa en particular este movimiento, un desasosiego que tal vez también pueda entenderse como el ritmo al que se puede recorrer esta exposición.
«Els joves infeliços» está dedicada a la juventud, a los jóvenes de Lleida, a los que se esconden a la vez que exponen todo al mundo. Al inquietante y agitado movimiento con potencial de rebelión y transformación.
Así que deja que tu corazón se acelere, siente cómo se aprieta el pecho, suda, deja que tus manos se humedezcan, sacude y tiembla, deja que la boca se seque y siente las mariposas en el estómago. Vuela, maréate, ponte tenso, nervioso, observa el peligro y la perdición, sobreanaliza y preocúpate, revuélvete, tropieza con las palabras, toca tu rostro, habla rápida o lentamente, mira con intensidad o evita el contacto en todo momento, ríe nerviosamente, hurga, muérdete las uñas, ráscate detrás de las orejas, el cuello. Descansa, tómate un respiro, sé un fantasma o siéntete vivo, escóndete o exponte. Actúa, déjalo a la próxima generación, devén, quédate o permanece. Espera una década, medio siglo, o rebélate ahora.
Joan Pallé (Lleida, 1989) vive y trabaja en Barcelona y es el cofundador del espacio gestionado por artistas Malpais. Estudió en la Universidad de Barcelona antes de completar su máster en el IAGN de Basilea (Suiza). Pallé creció en Lleida, donde pasaba el tiempo entre la Biblioteca Pública y los conciertos punk. Su obra crea relaciones llenas de tensión entre sujeto, obra y audiencia, en las que desmonta el pensamiento binario para ofrecer perspectivas complejas sobre asuntos políticos y sociales. Ha tenido exposiciones individuales en ADN Galllery (Barcelona), Art3 (Valence), Fundació Arranz-Bravo (L’Hospitalet de Llobregat) y el Centre d’Art La Capella (Barcelona), entre otros. Su obra se ha expuesto en el Centre d’Art Fabra i Coats (Barcelona), Kunsthaus Baselland (Muttenz), Centre d’Art La Meute (Lausana), Centre d’Art El Bòlit (Girona), Fondation Beyeler (Basilea) y Galeria Fran Reus (Palma), entre otros
JULIA OCKER. HELLO, ANIMANIMALS!
Espai miniPanera
Esta exposición, en colaboración con Animac – Mostra Internacional de Cinema d’Animació de Catalunya, te adentra en el mundo lúdico y reflexivo de Animanimals, la serie galardonada de cortometrajes de animación, creada y dirigida por Julia Ocker (Pforzheim, Alemania, 1982), directora, diseñadora y escritora de animación alemana afincada en Stuttgart. Con formas sencillas, movimientos enérgicos y mucho humor, sus filmes dan vida a pequeñas criaturas curiosas, cada una con su propia personalidad y sus sorpresas.
Querida por niños y familias de todo el mundo, las Animanimals, producidas por Studio Film Bilder, han viajado por festivales de todo el globo y han recibido más de cien premios, entre ellos el Grimme-Preis 2019 y una nominación al International Emmy Kids, así como más de 140 millones de visualizaciones en YouTube.
Julia Ocker estudió Comunicación Visual y Animación en la Filmakademie Baden-Württemberg, y su obra —desde su celebrado corto de graduación Kellerkind hasta la serie mundialmente aclamada Animanimals— combina un diseño minimalista, una narración expresiva y una creatividad lúdica que cautiva al público.
Martina Rogers. El calor de las cosas bellas
Espai miniPanera
¿Qué es lo que hace que un objeto irradie magia? Amuletos, animalitos y objetos cerámicos han sido creados con los dedos en conexión con el corazón. Existe una transferencia de energía a través del acto de moldear barro. ¡Mirad, mirad! Las miniaturas cerámicas evocan: llaman con su voz y nos llevan suavemente de la mano hacia otro lugar. El color, el brillo, la forma y la textura desprenden movimiento vital. El alma que habita en todas las cosas abre el ojo interior de cada persona. El arte y la magia vienen de un fondo común: ambos nacen del misterio, proceden de un mundo sutil que podemos percibir muy levemente. Acercaos, acercaos, que vais a sentir el calor de las cosas bellas.
Martina Rogers Manzano (La Floresta, Barcelona, 1988)
Artista visual y mediadora cultural licenciada en Comunicación Audiovisual por la Universidad Autónoma de Barcelona. A través del juego y la conexión con la naturaleza, invita a abrir la percepción para captar lo invisible. Con las manos como herramienta principal, fusiona varias técnicas plásticas, como el dibujo, el grabado, la cerámica y la animación. Es animista y recolectora, fascinada por la materia y el alma de todas las cosas. Sus intereses se centran en la similitud entre materialidad del cuerpo humano y el barro, el arte funerario cerámico, la simbología a través de los animales y vegetales o el arte mágico. Ha expuesto en espacios como la Fundació Joan Miró, dentro de «Lluerna: cos i cosmos» (2023), y en La Virreina Centre de la Imatge, con «Rutes del desig: carta de navegació per l’arxipèlag» (2022). En lo audiovisual, ha participado con filmes experimentales en festivales como la Mostra Internacional de Cinema d’Animació de Catalunya (A Fairy Film, 2017) y L’Alternativa Barcelona Independent Film Festival (Això no és un espectacle de patinatge, 2017). En el ámbito de la mediación artística, ha participado en proyectos como «Escola en residència», en el CCCB, dentro del marco de la exposición «Amazònies. Futur ancestral» (2025); el programa de innovación educativa «araArt», en la escuela Guillem de Montgrí con el Museu de la Mediterrània de Torroella de Montgrí (2025); «Segona residència», coproducido por el Bòlit, Centre d’Art Contemporani de Girona, la Associació Cultural La Volta y Les Bernardes (2023), y el programa «En residència» del Institut de Cultura de Barcelona (ICUB) y el Consorci d’Educació de Barcelona (CEB) en el IES La Sagrera Sant Andreu (2023), para acercar la creación contemporánea a adolescentes. Compagina la práctica artística con el diseño y la facilitación de talleres artísticos para personas de todas las edades en instituciones como el CCCB, la Filmoteca de Catalunya, el Terracotta Museu de Ceràmica y el festival Punto y Raya.
Cristina Mejías. SABER DE OÍDO: CANTANTES SILENCIOSAS
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Producida por C3A Centro de Creación Contemporánea de Andalucía
El trabajo de Cristina Mejías tiene algo de circular. Como en una tela de araña, resulta difícil darle prioridad a alguna de las partes. Sus obras a menudo se muestran del derecho y del revés, se hacen y se deshacen, o las figuras se borran tan pronto como se empiezan a dibujar. Y en su quehacer casi constante se van abriendo claros, como en un bosque, que nos permiten detenernos momentáneamente antes de seguir vagando.
Esta exposición se compone de diversas obras que se sitúan al abrigo de una gran instalación titulada Cantantes silenciosas, originalmente producida como parte de la exposición realizada en el C3A de Córdoba en 2025, que titulamos «Saber de oído» y que haría referencia, precisamente, a ese saber que se ajusta a la discontinuidad, ese proceso errante. Como en ciertos toques clásicos del flamenco, hay un compás que funciona como un latido y que, con su constancia como garante, permite el crecimiento, la transformación. Se trata de una matriz que hace las funciones de manantial o fuente: un saber que bulle, casi inaudible, y que alimenta y mueve la obra sutilmente, transformándola, como una mano que gira un caleidoscopio.
Fue María Zambrano —esa célebre pensadora exiliada que recuperó, en su trabajo, la relación entre poesía y filosofía— la que relacionó la idea del claro del bosque como lugar de esclarecimiento con el saber de oído, y ese saber de oído, a su vez, con algo que llamó «la música callada de la existencia». Las cantantes silenciosas dan forma a esa música, o la acompañan con sus voces, pero sus cantos suelen estar sepultados por el ruido blanco de nuestras actividades cotidianas.
No pretendemos que el trabajo de Cristina Mejías sea un remedio milagroso contra ese ruido; es más bien su proceso de trabajo el que se constituye como una resistencia contra este y, desde la errancia y la escucha, se constituye como posibilidad de un ser en el mundo en el que la praxis artística permite recuperar una actividad cognitiva en desuso.
Mariona Moncunill. En los días tempestuosos [un método]
En Autobiografía del algodón, Cristina Rivera Garza señala que el momento ético de toda escritura, es más, de toda experiencia, consiste en identificar las huellas que nos acogen. Este ha sido durante mucho tiempo el trabajo que Mariona Moncunill ha desarrollado, no desde la escritura, sino desde la práctica artística, pero con una postura muy cercana a los principios de la reescritura.
«Un método» es un proyecto de exposición que reúne obras de Mariona Moncunill concebidas en y para lugares distantes, pero conectadas precisamente por su metodología. El trabajo de Mariona se caracteriza por una perspectiva contextual que, desde estrategias de la investigación artística, genera narraciones que abarcan voces y tiempos para invocar presentes particulares. Desde 2013, Mariona ha desarrollado proyectos en marcos muy concretos y aún más peculiares, como el parque regional de Verkiai (Lituania), la Reial Acadèmia de Ciències i Arts de Barcelona, el Real Jardín Botánico de Córdoba, el desierto de Tabernas o Can Trincheria del Museu de la Garrotxa de Olot. Cada uno de estos espacios, Moncunill lo lee y lo relata a través del rastreo de materiales, archivos y registros que organiza y expone interviniendo y visibilizando precisamente las lógicas de organización y exposición que rigen estos lugares. Lugares que cuentan historias, historias que cuentan lugares, todos ellos singulares, poco universalizantes, quizá de esos que se identifican como periféricos desde los centros autoproclamados como tales.
«Un método» propone reunir todos estos relatos en una exposición que experimenta con las posibilidades de la narración en las prácticas artísticas; una metodología muy característica de su obra centrada en la investigación artística y el desarrollo de narrativas paralelas a través de audioguías, charlas performativas, articulación de archivos e incluso un álbum de música electrónica. Desplegadas a través de distintas estrategias y formatos, cada una de las obras revisa los mecanismos del conocimiento que construyen los imaginarios y mitologías contemporáneos desde los que nos relacionamos con entornos particulares y las vidas humanas y no humanas con las que convivimos. Moncunill trama relatos que analizan cómo se conciben, categorizan y ordenan los entornos naturales —los árboles, los animales no humanos, los desiertos— a través de las convenciones científicas, el cine comercial, los sistemas de creencias locales o la gestión forestal. Un análisis que a menudo resalta los mecanismos, incongruencias, trampas, espejismos y glitches que soportan las dinámicas de control del conocimiento sobre los ecosistemas.
«Un método» se enfrenta al reto de activar estos relatos fuera de los contextos para los que fueron realizados. Para este traslado, cada proyecto requiere de un ejercicio curatorial que reformule su materialidad y experimente con su dimensión narrativa. Este ejercicio apunta a la conjunción de tiempo y lugar que supone el conocimiento. Un tránsito semiótico, un ejercicio de exposición que visibiliza los propios mecanismos del conocimiento en relación con su relato: qué se muestra, qué se referencia, qué dicen las distancias, qué llega y, sobre todo, qué no llega. «Un método» busca, por otro lado, continuar su desarrollo. Este proyecto parte de una invitación de La Panera, pero busca establecer una red de coproducción que nos permita experimentar con la incidencia de estos relatos en distintos territorios. Una parte fundamental del proyecto es que la muestra se complete con nuevas producciones que conecten el trabajo de Moncunill con cada espacio. Tanto en el entorno de La Panera como en cada uno de los centros implicados en el proyecto se plantea una investigación específica, que aplique esta metodología de reescritura artística a cada contexto en el que se desarrolle la exposición y ampliar, así, el compendio de relatos geológicos poniendo en diálogo distintos territorios, centros y periferias.
Cada una de las obras de Mariona es un ejercicio de reescritura, tanto en su trabajo de investigación como en la propuesta expositiva. Sus narraciones abrazan materiales de archivo, revistas, piezas de museo…, para generar relatos que son recorridos: del sonido al papel, de ahí a un extracto de una película, una fotografía o una piedra de rayo, a la vista desde un lugar específico y de vuelta al sonido. Su mirada conecta materiales, los acerca, incluso los enfrenta para revisar pasados y tiempos geológicos que exceden la noción de nostalgia al hablarnos de un tiempo siempre nuevo. Pero ¿qué es eso de la reescritura y las escrituras geológicas? Son términos que trabaja Cristina Rivera Garza para identificar narraciones que comprenden las voces que la acompañan, que imaginan la escritura siempre con otras, vivas o muertas, humanas y no humanas. Un tipo de narración que activa archivos y los convierte en tramas para habitar las huellas de cada territorio. Con «Un método» nos proponemos rastrear, a partir de la práctica de Mariona Moncunill, una acepción de estos conceptos para las artes visuales y la investigación artística, que apoyen prácticas de la escucha de esas huellas que nos acogen.
Los proyectos que se incluyen muestran una diversidad de formatos y apuntan a tres cuestiones distintas: burocracia, sistema de creencias y ficción, ejes desde los que pensar nuestra relación con el entorno y que funcionan como contrapunto a la nueva investigación. Con respecto al ritmo de la exposición, proponen formas de expectación distintas. Del total de los proyectos, dos son específicos de Catalunya y dos de Andalucía, lo que delimita geográficamente un marco más concreto y genera una conexión geográfica interesante en relación con el trabajo en el campo.
Todo por la praxis. Un jardín extraordinario
Desde hace más de dos décadas, el colectivo Todo por la Praxis, liderado por la artista chilena Jo Muñoz y el arquitecto y artista Diego Peris López, ha generado proyectos que desbordan la forma y trascienden la producción de complejas instalaciones desde una práctica artísticamente comprometida con urgencias sociales, medioambientales, políticas o económicas en el contexto español. Su trabajo se articula siempre desde el diálogo e incorpora toda clase de colaboraciones que incluyen complicidades con otros artistas y agentes culturales reunidos en torno a su emblemático espacio-taller en el barrio de Vallecas, en el sur de Madrid.
El jardín fue una de las herramientas disciplinatorias de la exuberante vegetación en las colonias europeas a partir del siglo xvi. Crear jardines suponía categorizar y organizar lo silvestre. Un jardín es, etimológicamente, un espacio delimitado por una cerca. Un cercado es, a su vez, una frontera que no solo encuadra un lugar, sino que también lo separa y protege de lo indómito, de lo salvaje. «Un jardín extraordinario», la exposición que presentarán en el Centre d’Art La Panera a partir de junio de 2026, exhibirá un conjunto de piezas que giran en torno a los principales asuntos que han centrado los procesos de investigación y producción de Todo por la Praxis en los últimos años. La pérdida de vidas humanas en las fronteras, la exclusión social y racial, el derecho a la vivienda o las posibilidades de habitar dignamente un entorno de creciente hostilidad serán algunas de las cuestiones que abordará la exposición a partir del trabajo realizado por el colectivo junto con diferentes personas en situación de vulnerabilidad.
Proyectos como Migrar es para siempre (2022-2023), La cañada es real. Museo portátil de la memoria (2025), Necrometrías (2025) y Un jardín extraordinario (2022-2025), pieza que da título a la exposición, traducen sus investigaciones de campo en sendas instalaciones que incorporan diversas materialidades. Utilizando formatos como el dibujo, la fotografía, la escultura, el sonido o el video, el colectivo Todo por la Praxis nos convoca a una reflexión urgente sobre la emergencia social que supone la extrema desigualdad en la que hoy habitamos en el interior de este jardín llamado Europa.
Oscar Holloway. ATLAS
ATLAS es el nombre de un archivo de imágenes recolectadas por Oscar Holloway entre enero de 2010 y octubre de 2025. También una exposición que explora, desde la poética del reverso-anverso, la idea de superficie cómo campo que brinda el encuentro con la imagen. Por su parte, el Centro de Documentación se entiende como el volumen que posibilita su circulación y da lugar al hecho público. Además de una colección de imágenes, Atlas es –en la mitología griega– un titán condenado a sostener el peso del mundo sobre sus hombros. La muestra invita precisamente a mirar debajo, a atender aquello que queda oculto y que sustenta lo visible.
Fernando Renes. MERX
Fernando Renes ha desarrollado una práctica artística rigurosa y coherente —muchas veces, al margen de modas y tendencias—, caracterizada por el uso multidisciplinar del dibujo, la animación, la escultura y la cerámica.
El proyecto que acogerá La Panera aborda el capitalismo o, mejor dicho, el hipercapitalismo actual, en el que los seres humanos somos, a la vez, fuerza de trabajo, consumidores y mercancía de un mercado global e infinito. La idea de mercado genera un vínculo directo con la historia del edificio de La Panera, que fue originalmente un mercado medieval. Sin embargo, el tema es extrapolable más allá de La Panera por su vigencia en el momento actual.
El título de la muestra es «MERX», palabra latina que significa ‘mercancía, bienes muebles’. El término mercancía nos conecta con el mercado, entendido, en su acepción más básica, como el conjunto de transacciones, procesos o intercambios de bienes y servicios entre individuos; no se refiere necesariamente al lucro ni a la actividad empresarial, sino al acuerdo mutuo y voluntario que articula dichos intercambios. Al mismo tiempo, el mercado puede ser concebido como un entorno —tanto social como virtual— que favorece las condiciones necesarias para que estos intercambios tengan lugar. Históricamente, los primeros mercados funcionaban a través del trueque. Con la aparición del dinero, se desarrollaron formas más complejas de transacción y regulación, así como los primeros códigos de comercio, que acabarán dando lugar a las empresas modernas, tanto a nivel nacional como internacional.
Este entramado conceptual, desde una perspectiva plástica, visual y simbólica, constituye el núcleo temático del proyecto. Fernando Renes explora estos procesos a través de una producción que incluye un gran mural de cerámica, piezas de cerámica tradicional, dibujos de gran formato y animaciones audiovisuales. El uso de la cerámica responde tanto a su relevancia histórica como contenedor —como las ánforas que transportaban aceite desde la Bética hasta Roma y que posteriormente se depositaban en el monte Testaccio— como a su papel en la vida cotidiana. Renes muestra un interés especial por la cerámica utilitaria de tradición local, pensada históricamente para el uso doméstico: almacenar, transportar, cocinar. Se trata de una cerámica no decorativa, que solo recientemente ha incorporado funciones ornamentales como estrategia de supervivencia en el mercado contemporáneo. Mediante este diálogo entre función y símbolo, entre producción artesanal y circuitos económicos, Renes invita a repensar la naturaleza del mercado y sus vínculos con la cultura material y el imaginario colectivo.
Laura Llaneli. Llindar lleu
«Umbral leve» es una exposición para ser escuchada. ¿Pero cuáles son las pautas, la predisposición, los lugares donde debemos poner atención?
Activemos la escucha voluntariamente. Emergerá en el espacio aquello casi imperceptible, el susurro, la reverberación o el silencio. ¿Qué efectos emocionales nos genera?
Andando por la exposición, aparecerá otro tipo de sonido, aquel sobre el que leemos las obras, que proviene de la imaginación, de la memoria, de un concepto, de algo olvidado. Puede ser el sonido de fondo, el ruido silenciado, un grito ya oído.
Escuchemos la vibración que nos interconecta. ¿Cómo suenan los cuerpos y los objetos? ¿Existe una frecuencia común a todas las cosas?
Partiendo del trabajo de pensadoras como Pauline Oliveros o Laurie Anderson, las obras de Laura Llaneli nos invitan a una escucha atenta, a ejercitar este sentido tanto en el conjunto de la muestra como en cada una de sus obras de manera selectiva, para poder pensar así también sus implicaciones conceptuales y políticas. La relación que tenemos con el mundo es fundamentalmente visual —en el mundo occidental urbano—. Tradicionalmente, el arte contemporáneo, visitado en cubos más o menos blancos, incorpora el sonido con cierto recelo o pensado como acompañamiento o mera «activación» temporal. Con obras realizadas durante más de una década de trabajo en estas líneas, la exposición propone, de manera individual o colectiva, profundizar en la escucha para entender la riqueza y los matices del sonido como campo poético y artístico. Una divergencia al ruido y a la incesante tiranía de un mundo visual hipersaturado.
MIGUEL BUSTOS. Dibujar paisajes
La propuesta de Miguel Bustos para el espacio miniPanera es una invitación a activar la imaginación a través del dibujo, el color y el juego. Con un lenguaje gráfico directo y lleno de humo, el ilustrador transforma el espacio en un entorno participativo donde el proceso creativo se comparte y se contagia. La exposición alberga treinta serigrafías y una serie de dibujos que se convierten en un pequeño laboratorio visual abierto a la intervención del público.
El artista parte de la premisa de (re)dibujar el paisaje. Su punto de partida son dibujos hallados en libretas, bocetos, dibujos hechos al natural, garabatos…; apuntes que ha realizado directamente de la realidad, en los que naturaleza y ciudad son sus escenarios principales. Las serigrafías que presenta son el resultado del proceso de sintetizar, de reinterpretar estos dibujos a través de la combinación y composición que generan nuevas creaciones. Si bien en los dibujos de la libreta de apuntes suele dibujar a partir de lo que ve en la realidad, en estos segundos dibujos fija su mirada en lo que ya ha sido dibujado, procesado por la visión y el trazo original. Dibuja a partir de lo dibujado.
Como en cada ocasión, se invita al visitante a dibujar, editar, reinterpretar y continuar las ideas lanzadas por el artista. No existe obra cerrada ni contemplación pasiva: todos los visitantes se convierten en coautores de una narrativa gráfica en construcción constante.
En definitiva, el artista convierte la miniPanera en un espacio horizontal, sin jerarquías entre arte y espectador. Su trazo amable, su ironía luminosa y su capacidad de observación convierten lo cotidiano en un territorio fértil para la creación espontánea de cada visitante.
La imagen de la exposición ha sido realizada por nuestro tipógrafo en residencia: Miquel Vila. En esta ocasión, por un lado, ha seguido el principio de la exposición «crear a partir de lo creado», de modo que acoge algunas de las ilustraciones de Miguel Bustos, y, por otro lado, se inspira en las tipografías ornamentadas de principios del siglo xx. Con dichos referentes consigue realizar una tipografía única y singular para la muestra expositiva, que complementa el espacio y da un valor añadido a esta disciplina artística que es la tipografía.
Finalmente, recibimos el apoyo de la Biblioteca Pública de Lleida con el préstamo de algunas publicaciones, a través de las cuales descubrimos algunas en las que Miguel Bustos ha colaborado como ilustrador.
Brillo Editorial. Lo que sea que quiera decir
Situando los afectos y cuidados en el centro de la metodología, en 2022 creamos Brillo, una pequeña editorial centrada en propuestas artísticas contemporáneas que tienen lugar en formato libro. Editamos para generar posibilidades, apoyar y hacer circular proyectos que encuentran sentido y forma en esta estructura. Brillo es un marco de acción sobre el que proponer, pensar... Cada artista crea un libro y cada libro es un brillo.
Brillo trabaja con dos colecciones independientes, aunque permeables entre sí: «Colección Brillo», con una estructura estandarizada y coleccionable, ofrecida a artistas para trabajar en ella, y «Colección Tintineos», que surge como repositorio de gestos lúdicos y procesos abiertos, ligados al contexto histórico vasco, sin un formato previo concreto. Desde 2022, hemos realizado diez publicaciones.
A raíz de la invitación del Centre de Documentació de La Panera, la exposición «Lo que sea que quiera decir» se piensa como una acción que toma la palabra e imagen Brillo para volver a preguntarse que significa y como opera. Un juego en el que buscar puntos medios, conexiones y fugas a partir de su significado concreto, para desplazarlo y enlazarlo con otros en un ejercicio encadenado que no busca concretar ni cerrar su propio proceso, sino atravesar las contradicciones y atracciones del propio proceso de traducción inherente a la labor editorial.
Karlos Gil. Need for Speed.
Lleida es un paisaje en transformación constante, donde la memoria agrícola y la industria del pasado se entrelazan con un futuro incierto. «Need for Speed» se instala en este umbral, en el cruce entre la producción y el abandono, entre la aceleración y la ruina. En la sala de las columnas del siglo xiii del Centre d’Art La Panera, antiguamente un almacén de grano, se levanta un paisaje espectral donde la historia de la tierra, la velocidad del progreso y la transformación del paisaje agrícola de Lleida se funden en una arqueología de lo que fue y de lo que está por venir.
Almudena Lobera. Secuencia Plano Secuencia
La artista Almudena Lobera (Madrid, 1984) transforma el espacio del Centre d’Art La Panera con una intervención sensorial que reconfigura su estructura, alterando el entorno mediante el color al trazar una franja azul que recorre los muros de la sala, lo que evoca una suerte de piscina cuyo nivel de agua alcanza el cuello de la artista.
La exposición se articula en dos partes de lectura palindrómica casi simétricas que, a través de ligeras disonancias, generan la sensación de un déjà vu: un eco espacial que confronta al visitante con la ilusión de retroceder sobre sus propios pasos, aunque siempre en un escenario sutilmente modificado. El tránsito del espectador se convierte así en una reflexión constante entre dos estados contrapuestos: por un lado, lo tangible, lo racional, lo estético; por otro, lo etéreo, lo subjetivo, lo intangible y lo profundo.
Donde comienza el interior (2021) es el referente conceptual de la muestra, una serigrafía que ofrece algunas pistas para adentrarse en el universo propuesto por Lobera. En esta obra, una piscina alberga un cosmos en su interior, mientras que una escalera conecta con un exterior líquido que se extiende infinitamente. Esta imagen, rica en alusiones simbólicas, se traduce al espacio expositivo, donde el agua se convierte en metáfora del cosmos, y se expande como un reflejo de lo infinito, mientras que el universo plegado sugiere un mundo contenido y manejable.
Con Secuencia Plano Secuencia, Lobera presenta una de sus propuestas site-specific más inquietantes: una narrativa que traza un recorrido que evoca las lágrimas de la Alicia de Carroll al adentrarse en un mundo donde lo familiar se distorsiona en cautivadoras instalaciones que juegan con la frontera entre lo conocido y lo insólito.
En el centro de la exposición, marcando ese eje que refleja lo vivido, se encuentra un pez dorado, símbolo de intuición, descubrimiento y ausencia de miedo. Como un destello que emerge desde las profundidades, sugiere que las ideas más significativas nacen donde la consciencia se expande y la percepción se agudiza. En su silueta se desliza un guiño a la metáfora de David Lynch, quien nos invita a sumergirnos en las aguas profundas de nuestra mente.
Lobera nos conduce hacia esa inmersión, y nos invita a explorar las capas más hondas de nuestra experiencia, donde lo racional y lo intangible se encuentran y desvanecen en un delicado equilibrio de tensiones.
Almudena Lobera. Reflexión Abisal Áurea,2025. Detalle. Foto: Mismo Visitante © Cortesía de la artista.
Josune Urrutia Asua. Así me miro
La artista Josune Urrutia transforma la miniPanera en un espacio para mirarnos con ojos nuevos. La propuesta se inspira en su proyecto «Así me veo», que invita a explorar cómo nos vemos, cómo nos sentimos y cómo nos explicamos. A través del dibujo, la palabra y el juego, la artista nos anima a mirarnos con curiosidad y ternura, y a reconocer lo que nos hace únicos.
«Así me miro» es una propuesta para todas las edades, en la que cada persona puede descubrir su propio modo de representarse. Aquí no existen espejos convencionales, sino miradas que se transforman en trazos, colores, formas y gestos. Es un espacio para compartir, para escuchar y para crear desde la emoción.
Cuatro actividades con materiales y propuestas diferentes nos invitan a mirarnos dibujando. ¿Qué ves cuando te miras? ¿Cómo te dibujarías hoy? ¿Qué trazo te describe mejor?
EJERCICIOS
- Enfrente de mí
Intenta dibujarte de cara, de lado, boca abajo o con los ojos cerrados, y ¡observa el resultado! - Me reflejo
Un espejo, una cafetera, un cucharón, una cazuela… Coge uno de los objetos donde nos reflejamos y ¡dibújate! ¿Cómo te ves en él? - Boca, dedo, mano, pie
¿Y si nos dibujamos con partes del cuerpo? Labios que hacen piernas, dedos que son brazos o manos que se convierten en caras. ¡Juega a hacer tu propio retrato con tu propio cuerpo! - Miniyó. Papel/tijera
Nos convertimos en muñecos articulados. Con papel, tijeras y una perforadora, ¡construye y juega con tu pequeño yo!
INSTRUCCIONES
Coge los materiales que necesites, busca un sitio cómodo, en el suelo o en la mesa, y… ¡a dibujar!
No es necesario tener nociones de dibujo. Todos sabemos dibujar.
Mírate un buen rato. Observa y dibuja lo que ves.
Juega, experimenta, descubre y déjate sorprender. ¡Se trata de disfrutar!
Lo más importante no es el resultado, sino el proceso. ¡Lo que dibujes estará bien!
Josune Urrutia Asua. Pensament dibuixat
«Josune Urrutia. Pensamiento dibujado» expone en detalle y de un modo muy gráfico los procesos de trabajo que han conformado el corpus creativo de la autora desde Breve diccionario enciclopédico ilustrado de MI cáncer hasta Hoy no es el día. La propuesta se centra en la creación en residencias artísticas como espacios facilitadores y esenciales. A partir de distintas residencias realizadas en Bilbao, Lleida y Angoulême, presentamos un recorrido por el proceso de investigación y práctica artística de su obra, que pone de manifiesto las potencialidades del dibujo y del cómic como herramientas para investigar, conocer y compartir.
Para Josune Urrutia, dibujar es pensar con el cuerpo, es un modo de procesar vivencias complejas y de construir relatos visuales que conectan la experiencia individual con la dimensión colectiva. El dibujo le permite explorar el dolor, la enfermedad, el cuidado y la resistencia desde una mirada poética, epistemológica y crítica.
Después de que le diagnosticaran un cáncer de ovario a los 33 años, Urrutia empezó un camino creativo que se ha convertido en un compromiso vital: «Necesitamos hablar de la enfermedad de un modo que no sea paternalista», afirma en una conversación con la autora Sloane Leong. Su trabajo parte de la necesidad de compartir, resignificar y dar sentido a la experiencia de la enfermedad a través del arte. Proyectos como el Compendio colectivo sobre cáncer son ejemplos de dicha voluntad de transformar el dolor en conocimiento compartido, en que la comunidad hospitalaria participa activamente.
Inspirada por figuras como Audre Lorde, Susan Sontag o Jo Spence, Urrutia investiga cómo el cáncer transforma la vida y cómo el arte puede ser respuesta, memoria y resistencia. «La fragilidad y la vulnerabilidad son fortalezas», dice, y reivindica el dibujo como herramienta para conectar con las propias necesidades, para narrar desde las entrañas y para dar voz a lo que a menudo permanece en silencio.
En esta muestra encontrarás materiales de estas obras:
- Breve diccionario enciclopédico ilustrado de MI cáncer es un relato autobiográfico y un abecedario de postales sobre la experiencia de la autora con el cáncer. Incluye 26 postales. Cada una hace referencia a una letra del abecedario que ilustra una palabra, con una imagen y un breve texto, como B de boca, Q de quirófano, T de tabú o G de ganas.
- Compendio colectivo sobre cáncer es una publicación ilustrada que recoge 334 definiciones generadas por 92 participantes —pacientes, familiares y profesionales sanitarios— del Servicio de Oncología Radioterápica del Hospital Universitari Arnau de Vilanova de Lleida. El libro es fruto de una dinámica participativa desarrollada en talleres en el hospital y en el Centre d’Art La Panera, en el marco del proyecto Radiació+++.
- Proceso de creación de Hoy no es el día. En este libro, la autora relata la experiencia de seis artistas que vivieron el cáncer como una experiencia transformadora a través del arte: Beatriz da Costa, Anna Halprin, Audre Lorde, Susan Sontag, Jo Spence y Hannah Wilke. Su legado inspira y nutre a la propia Josune Urrutia para procesar su enfermedad. El libro fue creado y desarrollado en la Maison des Auteurs de Angoulême entre 2019 y 2020. Su trabajo de investigación y de creación se fue desplegando como un mapa hasta ocupar la pared de su atelier, que se encuentra reproducida tal y como era en esta exposición.
Josune Urrutia es artista visual, centrada principalmente en el dibujo y el cómic. Su investigación y práctica artística explora las narrativas gráficas, en particular las potencialidades del dibujo como herramienta de investigación, medio epistemológico y lugar de conversación e intercambio. El Espai Transversal acoge la exposición «Josune Urrutia. Pensamiento dibujado». «Así me miro» es la propuesta que ha hecho la artista para el espacio miniPanera.
Isabel Banal i Bea Espejo. Carta Blanca.
Correspondencia
2003 - 2025
Bea e Isabel coincidieron por primera vez en 2003 alrededor de una mesa para hablar sobre la espera, en el contexto de la exposición Listas de espera en el espacio Volart de la Fundació Vila-Casas, donde Isabel Banal presentaba dos vitrinas de la serie sin revelar.
Antes del encuentro, Bea le había enviado un carrete fotográfico a casa, abriendo así la idea de correspondencia.
Un año después, en 2004, volvieron a coincidir —Bea como comisaria e Isabel como artista— en la muestra blanquear, en la librería Pròleg (Duoda-UB), donde unos cuadernos en blanco colgaban de un tendedero. El texto que acompañaba la muestra era una serie de correos electrónicos entre ambas, donde la idea de la correspondencia se había expandido con el color blanco como protagonista.
Desde entonces y hasta ahora, han mantenido de forma continuada una correspondencia en torno a este color: al principio por correo postal, más tarde también por correo electrónico y mensajes de móvil.
Una calle. Una colada. Un cuaderno. Una bandera. Un belén. Una casa. Un bar. Una máscara. Un huevo y una gallina. Un lápiz. Un libro. Un recorte de periódico. Una tira de papel para probar un perfume.
Una idea y una carta. Y ahora una exposición.
Pep Vidal. Palíndrom. D’una cabana per acabar la tesi a...una tesi per acabar la cabana
En el año 2014, Pep Vidal (Rubí, 1980) construyó una cabaña de madera con restos de cajas de transporte de obras de arte y se instaló allí durante medio año para terminar de escribir su tesis doctoral en física. Aquel proyecto, Una cabaña para acabar la tesis, exploraba la concentración, el tiempo y la relación entre el pensamiento científico y la acción física.
En 2025, el Centre d’Art La Panera invita a Vidal a presentar una retrospectiva de media carrera. El artista responde cerrando el círculo: si en 2014 la cabaña sirvió para acabar la tesis, ahora es la tesis —convertida en libro de artista y catálogo— la que sirve para acabar la cabaña.
Esta nueva estructura está construida con todos los materiales de su taller: maderas, herramientas, dibujos, piezas mostradas anteriormente, fragmentos de proyectos inacabados y restos de procesos. Al reunirlos todos en un solo cuerpo, el artista uniformiza los materiales y borra cualquier jerarquía entre lo que es obra y lo que no lo es.
Una máquina de escribir Olivetti y un largo rollo mecanografiado recogen el diálogo real entre Vidal y la inteligencia artificial ChatGPT, comisaria de la exposición. El texto, transformado en presencia física, convierte lo digital en materia y hace visible el proceso de trabajo.
En una de las paredes, casi mil imágenes muestran los objetos que integran la cabaña/taller, y una serie de dibujos expanden su forma como una prolongación de su arquitectura.
También se presentan las dos tesis de Vidal: la de física de 2014 y la actual, impresa en LaTeX como si fuera un catálogo de ObraMat o IKEA. Entre todas, configuran un único cuerpo, donde arte y ciencia, medida y error, proceso y resultado se pliegan en un palíndromo temporal.
Isaac King. Humans Build The Biggest Nests
Por favor, tocad esta instalación artística. Deslizad la mano a lo largo de las páginas para ver cómo las historias conectadas cobran vida. Elegid vuestro camino entre las ocas, los humanos, las plantas invasoras Phragmites, los ciervos de cola blanca, las enfermedades bacterianas, los dientes de león, las carpas, los ratones, los pinos, los buitres pavo, una garrapata, una tortuga y una araña. ¿Cómo se superponen, estas especies compañeras y estos «animales molestos», en el marco de la convivencia?
Humans Build the Biggest Nests es un flipbook ecológico gigante que combina la animación y la narración de cuentos, donde la educación ecológica es el punto de partida. Esta instalación requiere ser tocada para reflexionar sobre nuestro impacto sobredimensionado en los ecosistemas. A nivel planetario, esto se conoce como el Antropoceno. Las criaturas de estos dibujos se transforman, comen, crecen, construyen, crían e interactúan de formas peligrosas y pacíficas, y localizan a los humanos dentro de la naturaleza, no fuera de ella. El espacio miniPanera acoge un total de 532 marcos dibujados, 232 cartas y 78 rutas posibles. ¿Podéis encontrar un ciervo hambriento, plantas autóctonas estranguladas, una tortuga confundida, coches impacientes, un niño destructivo, una garrapata viajera y un pantano restaurado y biodiverso?
Carlos Bunga. Juxtaposicions. Un joc de 576 pàgines, 12 figures, 9 colors.
Conocimos a Carlos Bunga en 2021 a partir de la relación de amistad con Manuel Guerrero. En Tinta Invisible estábamos a punto de concluir el periodo de suscripción a Inventari d’ombres de Joan Foncuberta y necesitábamos ceder el testigo de otro trabajo de libro de artista a un autor cuya obra nos cautivara.
Estos proyectos de edición son un reto ilusionante y forman parte del propósito que defendemos. Empiezan en un punto cero, en el que la propuesta de encargo al artista es firme, y se abre el diálogo en franca complicidad con el autor y con todos los compañeros implicados en la edición. El planteamiento es el de resolver un trabajo singular y de carácter múltiple, en el formato que sea, para enaltecer el proyecto artístico que nos proponemos. Una vez definido el proyecto, realizamos el plan de trabajo y seguimos, sin cesar, los pasos de los oficios artísticos a favor del sentido pleno de la pieza.
Primero había que definir el formato, acertar la elección del papel, el proceso de los troqueles, la atadura del bloc, la fabricación de las cajas plumier y, en paralelo, la maquetación del folleto con los textos imprescindibles. Carlos Bunga nos allanó el camino y en el periodo de un año pudimos ejecutar el plan de la producción.
Juxtaposicions es un punto alto de la producción editorial de Tinta Invisible. El autor nos habla en el subtítulo de Un joc de 576 pàgines, 12 figures, 9 colors. Este enunciado expresa la idea en toda su literalidad: tenemos en nuestras manos un libro encuadernado en cuadernillos que es a su vez un bloc de 576 páginas de hojas blancas de tamaño 51 × 35 × 11 cm y de 11,6 kg de peso. Todas estas hojas tienen troqueles de 12 geometrías diferentes repartidas en conjuntos en las zonas centrales de cada página, y también se incorporan 9 separadores de colores de su paleta pictórica, situados intencionadamente dentro de las páginas del libro. La colocación de estos separadores genera espacios de volumen en nuevas posibilidades de geometrías infinitas. Estamos hablando de unos espacios que cambian por la voluntad del espectador del libro, que puede situar los colores donde más le plazca, de modo que hace efectivo el juego de creación que promueve el autor.
Este libro va dentro de una caja plumier de madera con la tapa de cristal que se desliza y permite acceder al bloc. La «contracubierta» del estuche es de un color amarillo solar, expresión clara de la luz de su paleta. Dentro de esta caja encontramos un estante en la base del libro, que incorpora medio escondido un folleto con textos de Carlos Bunga; del historiador del arte Paulo Miyada, y del curador de la edición, Manuel Guerrero.
El libro de papel blanco se expande en sí mismo, no tiene cubiertas y con la atadura adquiere firmeza. Las páginas blancas se proyectan fuera de los márgenes del formato y solo la geometría de la ausencia define un centro posible. En este espacio blanco, los colores otorgan una mirada más humana.
El juego que propone Carlos Bunga apela directamente a la visión del espectador en el proceso creativo. El espectador del libro puede redefinir el resultado final de la pieza, una pieza que resulta diferente y necesariamente nueva a partir del ejercicio simple de intercambiar y resituar las ubicaciones de los separadores de colores en el despliegue de las páginas del bloc.
El espectador del libro modifica la estructura de las geometrías y resignifica el bloc del libro sin limitaciones. En un supuesto radical, podríamos, sin embargo, no poner ningún separador y segar la visión total de su profundidad. Carlos Bunga sonríe y pide al lector que complete el resultado final. Del mismo modo, el artista Joseph Beuys afirmaba el papel que tiene todo hombre en la capacidad universal de creación y transformación a través del arte.
La facultad de reflexión y creación del observador de la obra de arte genera en él una mirada inusual con la incorporación de nuevas capas de profundidad a la decisión tomada. Tenemos la capacidad de ser partícipes y cómplices de la vivencia creativa.
Carlos Bunga provoca una situación paradójica dando por bueno todo lo que acontecerá. El artista abre la posibilidad a la elección de la posición final; esta elección se nutre de la incertidumbre, de la ilusión y la vacilación, antes de tomar la decisión del último gesto que conformará la solución. No existe una buena situación ni otra mala; es en el hecho de actuar y de hacer, que aparece el sentido que enaltece la obra.
En su práctica artística, Carlos Bunga incorpora el proceso creativo como parte esencial de la obra, que siempre se expresa en un presente absoluto. Sin un plan previo riguroso, el escultor trabaja directamente en el espacio, y deja que la acción fluya libremente. El artista, sin miedo ni reservas, crea y deshace, destruyendo y redefiniendo constantemente la construcción inicial. Lo que el autor crea surge de un propósito vital: generar un nuevo espacio que renace en un tiempo nuevo cada vez.
Dibujos originales en la pared
De este libro y del remanente de máculas troqueladas, el autor «recicló» un conjunto de páginas sueltas que usó de lienzo de papel para dibujar. El resultado es una serie de dibujos fantásticos que sobrevuelan el trabajo de edición. Carlos Bunga yuxtapuso cartulinas de colores de su paleta, de modo que creó collages de formas y geometrías regeneradas. Son dibujos precisos, en los que el corte de la forma hace sombra al color, y el color emerge, repentino y vivo, como una herida que revela la luz oculta debajo de la superficie.
Así, cada pieza se convierte en una geometría manifiesta que acordona vacío y plenitud, una celebración de la forma que transforma los fragmentos en universos, en la que las formas son construcciones efectivas de un lenguaje antiguo, hablan de la belleza y del mundo que siempre hace resonar vida.
En 2022, en la feria Arco de Madrid, se exhibieron estos dibujos en el estand de la Galeria Vera Cortês de Lisboa. Se mostraron en la pared principal, donde construían una retícula regular impecable. La visión del conjunto causó un fuerte impacto entre los visitantes, y la asociación de críticos de arte le concedió el premio al artista contemporáneo más relevante de la edición.
En esta exposición en La Panera, Carlos Bunga ha seguido realizando la serie de dibujos con el mismo modo de proceder. Estas geometrías se mueven en el plano frontal, exaltando el espacio geométrico puro, haciendo desaparecer cualquier vestigio de color anterior. Aparece un dibujo de luz, tal y como lo podríamos haber imaginado inicialmente en un sueño vaporoso en aquel momento justo antes del despertar. En estos dibujos, cualquier apelación a la emoción desaparece y deja el espacio limpio y diáfano al libre albedrío.
Carlos Bunga (nacido en Oporto, Portugal, en 1976) es un reconocido artista visual contemporáneo afincado en Barcelona. Su práctica artística se centra en la creación de instalaciones inmersivas, en las que utiliza materiales sencillos como el cartón, la cinta adhesiva y la pintura, para explorar temas como la temporalidad, la memoria y la transformación del espacio.
Bunga es conocido por su proceso creativo experimental, que a menudo incluye la destrucción y reconstrucción de sus obras para invitar al público a reflexionar sobre la fragilidad y la impermanencia de la arquitectura y la vida cotidiana.
Ha participado en exposiciones individuales y colectivas en prestigiosos museos e instituciones de todo el mundo: el Guggenheim de Nueva York, el Museo Reina Sofía de Madrid, el MACBA de Barcelona, el Museo Serralves de Oporto y la Bienal de Venecia, entre otros. También ha sido invitado a realizar proyectos site-specific en contextos diversos, siempre adaptando sus creaciones al entorno y dialogando con los espacios donde ha trabajado. Recientemente, hemos podido ver su trabajo en la Manifesta 15, en una gran instalación en las Tres Chimeneas de Sant Adrià de Besòs.
Carlos Bunga ha recibido múltiples reconocimientos por su innovación artística y su capacidad de cuestionar los límites tradicionales entre arquitectura, escultura y pintura. Además, su trabajo a menudo pone de relieve problemas sociales y ecológicos, lo que dota su obra de una profunda carga conceptual y humanista.
Ricard Ibernon Pons