Exposiciones
Mariona Moncunill. En los días tempestuosos [un método]
En Autobiografía del algodón, Cristina Rivera Garza señala que el momento ético de toda escritura, es más, de toda experiencia, consiste en identificar las huellas que nos acogen. Este ha sido durante mucho tiempo el trabajo que Mariona Moncunill ha desarrollado, no desde la escritura, sino desde la práctica artística, pero con una postura muy cercana a los principios de la reescritura.
«Un método» es un proyecto de exposición que reúne obras de Mariona Moncunill concebidas en y para lugares distantes, pero conectadas precisamente por su metodología. El trabajo de Mariona se caracteriza por una perspectiva contextual que, desde estrategias de la investigación artística, genera narraciones que abarcan voces y tiempos para invocar presentes particulares. Desde 2013, Mariona ha desarrollado proyectos en marcos muy concretos y aún más peculiares, como el parque regional de Verkiai (Lituania), la Reial Acadèmia de Ciències i Arts de Barcelona, el Real Jardín Botánico de Córdoba, el desierto de Tabernas o Can Trincheria del Museu de la Garrotxa de Olot. Cada uno de estos espacios, Moncunill lo lee y lo relata a través del rastreo de materiales, archivos y registros que organiza y expone interviniendo y visibilizando precisamente las lógicas de organización y exposición que rigen estos lugares. Lugares que cuentan historias, historias que cuentan lugares, todos ellos singulares, poco universalizantes, quizá de esos que se identifican como periféricos desde los centros autoproclamados como tales.
«Un método» propone reunir todos estos relatos en una exposición que experimenta con las posibilidades de la narración en las prácticas artísticas; una metodología muy característica de su obra centrada en la investigación artística y el desarrollo de narrativas paralelas a través de audioguías, charlas performativas, articulación de archivos e incluso un álbum de música electrónica. Desplegadas a través de distintas estrategias y formatos, cada una de las obras revisa los mecanismos del conocimiento que construyen los imaginarios y mitologías contemporáneos desde los que nos relacionamos con entornos particulares y las vidas humanas y no humanas con las que convivimos. Moncunill trama relatos que analizan cómo se conciben, categorizan y ordenan los entornos naturales —los árboles, los animales no humanos, los desiertos— a través de las convenciones científicas, el cine comercial, los sistemas de creencias locales o la gestión forestal. Un análisis que a menudo resalta los mecanismos, incongruencias, trampas, espejismos y glitches que soportan las dinámicas de control del conocimiento sobre los ecosistemas.
«Un método» se enfrenta al reto de activar estos relatos fuera de los contextos para los que fueron realizados. Para este traslado, cada proyecto requiere de un ejercicio curatorial que reformule su materialidad y experimente con su dimensión narrativa. Este ejercicio apunta a la conjunción de tiempo y lugar que supone el conocimiento. Un tránsito semiótico, un ejercicio de exposición que visibiliza los propios mecanismos del conocimiento en relación con su relato: qué se muestra, qué se referencia, qué dicen las distancias, qué llega y, sobre todo, qué no llega. «Un método» busca, por otro lado, continuar su desarrollo. Este proyecto parte de una invitación de La Panera, pero busca establecer una red de coproducción que nos permita experimentar con la incidencia de estos relatos en distintos territorios. Una parte fundamental del proyecto es que la muestra se complete con nuevas producciones que conecten el trabajo de Moncunill con cada espacio. Tanto en el entorno de La Panera como en cada uno de los centros implicados en el proyecto se plantea una investigación específica, que aplique esta metodología de reescritura artística a cada contexto en el que se desarrolle la exposición y ampliar, así, el compendio de relatos geológicos poniendo en diálogo distintos territorios, centros y periferias.
Cada una de las obras de Mariona es un ejercicio de reescritura, tanto en su trabajo de investigación como en la propuesta expositiva. Sus narraciones abrazan materiales de archivo, revistas, piezas de museo…, para generar relatos que son recorridos: del sonido al papel, de ahí a un extracto de una película, una fotografía o una piedra de rayo, a la vista desde un lugar específico y de vuelta al sonido. Su mirada conecta materiales, los acerca, incluso los enfrenta para revisar pasados y tiempos geológicos que exceden la noción de nostalgia al hablarnos de un tiempo siempre nuevo. Pero ¿qué es eso de la reescritura y las escrituras geológicas? Son términos que trabaja Cristina Rivera Garza para identificar narraciones que comprenden las voces que la acompañan, que imaginan la escritura siempre con otras, vivas o muertas, humanas y no humanas. Un tipo de narración que activa archivos y los convierte en tramas para habitar las huellas de cada territorio. Con «Un método» nos proponemos rastrear, a partir de la práctica de Mariona Moncunill, una acepción de estos conceptos para las artes visuales y la investigación artística, que apoyen prácticas de la escucha de esas huellas que nos acogen.
Los proyectos que se incluyen muestran una diversidad de formatos y apuntan a tres cuestiones distintas: burocracia, sistema de creencias y ficción, ejes desde los que pensar nuestra relación con el entorno y que funcionan como contrapunto a la nueva investigación. Con respecto al ritmo de la exposición, proponen formas de expectación distintas. Del total de los proyectos, dos son específicos de Catalunya y dos de Andalucía, lo que delimita geográficamente un marco más concreto y genera una conexión geográfica interesante en relación con el trabajo en el campo.
Todo por la praxis. Un jardín extraordinario
Desde hace más de dos décadas, el colectivo Todo por la Praxis, liderado por la artista chilena Jo Muñoz y el arquitecto y artista Diego Peris López, ha generado proyectos que desbordan la forma y trascienden la producción de complejas instalaciones desde una práctica artísticamente comprometida con urgencias sociales, medioambientales, políticas o económicas en el contexto español. Su trabajo se articula siempre desde el diálogo e incorpora toda clase de colaboraciones que incluyen complicidades con otros artistas y agentes culturales reunidos en torno a su emblemático espacio-taller en el barrio de Vallecas, en el sur de Madrid.
El jardín fue una de las herramientas disciplinatorias de la exuberante vegetación en las colonias europeas a partir del siglo xvi. Crear jardines suponía categorizar y organizar lo silvestre. Un jardín es, etimológicamente, un espacio delimitado por una cerca. Un cercado es, a su vez, una frontera que no solo encuadra un lugar, sino que también lo separa y protege de lo indómito, de lo salvaje. «Un jardín extraordinario», la exposición que presentarán en el Centre d’Art La Panera a partir de junio de 2026, exhibirá un conjunto de piezas que giran en torno a los principales asuntos que han centrado los procesos de investigación y producción de Todo por la Praxis en los últimos años. La pérdida de vidas humanas en las fronteras, la exclusión social y racial, el derecho a la vivienda o las posibilidades de habitar dignamente un entorno de creciente hostilidad serán algunas de las cuestiones que abordará la exposición a partir del trabajo realizado por el colectivo junto con diferentes personas en situación de vulnerabilidad.
Proyectos como Migrar es para siempre (2022-2023), La cañada es real. Museo portátil de la memoria (2025), Necrometrías (2025) y Un jardín extraordinario (2022-2025), pieza que da título a la exposición, traducen sus investigaciones de campo en sendas instalaciones que incorporan diversas materialidades. Utilizando formatos como el dibujo, la fotografía, la escultura, el sonido o el video, el colectivo Todo por la Praxis nos convoca a una reflexión urgente sobre la emergencia social que supone la extrema desigualdad en la que hoy habitamos en el interior de este jardín llamado Europa.
Oscar Holloway. ATLAS
ATLAS es el nombre de un archivo de imágenes recolectadas por Oscar Holloway entre enero de 2010 y octubre de 2025. También una exposición que explora, desde la poética del reverso-anverso, la idea de superficie cómo campo que brinda el encuentro con la imagen. Por su parte, el Centro de Documentación se entiende como el volumen que posibilita su circulación y da lugar al hecho público. Además de una colección de imágenes, Atlas es –en la mitología griega– un titán condenado a sostener el peso del mundo sobre sus hombros. La muestra invita precisamente a mirar debajo, a atender aquello que queda oculto y que sustenta lo visible.
Fernando Renes. MERX
Fernando Renes ha desarrollado una práctica artística rigurosa y coherente —muchas veces, al margen de modas y tendencias—, caracterizada por el uso multidisciplinar del dibujo, la animación, la escultura y la cerámica.
El proyecto que acogerá La Panera aborda el capitalismo o, mejor dicho, el hipercapitalismo actual, en el que los seres humanos somos, a la vez, fuerza de trabajo, consumidores y mercancía de un mercado global e infinito. La idea de mercado genera un vínculo directo con la historia del edificio de La Panera, que fue originalmente un mercado medieval. Sin embargo, el tema es extrapolable más allá de La Panera por su vigencia en el momento actual.
El título de la muestra es «MERX», palabra latina que significa ‘mercancía, bienes muebles’. El término mercancía nos conecta con el mercado, entendido, en su acepción más básica, como el conjunto de transacciones, procesos o intercambios de bienes y servicios entre individuos; no se refiere necesariamente al lucro ni a la actividad empresarial, sino al acuerdo mutuo y voluntario que articula dichos intercambios. Al mismo tiempo, el mercado puede ser concebido como un entorno —tanto social como virtual— que favorece las condiciones necesarias para que estos intercambios tengan lugar. Históricamente, los primeros mercados funcionaban a través del trueque. Con la aparición del dinero, se desarrollaron formas más complejas de transacción y regulación, así como los primeros códigos de comercio, que acabarán dando lugar a las empresas modernas, tanto a nivel nacional como internacional.
Este entramado conceptual, desde una perspectiva plástica, visual y simbólica, constituye el núcleo temático del proyecto. Fernando Renes explora estos procesos a través de una producción que incluye un gran mural de cerámica, piezas de cerámica tradicional, dibujos de gran formato y animaciones audiovisuales. El uso de la cerámica responde tanto a su relevancia histórica como contenedor —como las ánforas que transportaban aceite desde la Bética hasta Roma y que posteriormente se depositaban en el monte Testaccio— como a su papel en la vida cotidiana. Renes muestra un interés especial por la cerámica utilitaria de tradición local, pensada históricamente para el uso doméstico: almacenar, transportar, cocinar. Se trata de una cerámica no decorativa, que solo recientemente ha incorporado funciones ornamentales como estrategia de supervivencia en el mercado contemporáneo. Mediante este diálogo entre función y símbolo, entre producción artesanal y circuitos económicos, Renes invita a repensar la naturaleza del mercado y sus vínculos con la cultura material y el imaginario colectivo.
Laura Llaneli. Llindar lleu
«Umbral leve» es una exposición para ser escuchada. ¿Pero cuáles son las pautas, la predisposición, los lugares donde debemos poner atención?
Activemos la escucha voluntariamente. Emergerá en el espacio aquello casi imperceptible, el susurro, la reverberación o el silencio. ¿Qué efectos emocionales nos genera?
Andando por la exposición, aparecerá otro tipo de sonido, aquel sobre el que leemos las obras, que proviene de la imaginación, de la memoria, de un concepto, de algo olvidado. Puede ser el sonido de fondo, el ruido silenciado, un grito ya oído.
Escuchemos la vibración que nos interconecta. ¿Cómo suenan los cuerpos y los objetos? ¿Existe una frecuencia común a todas las cosas?
Partiendo del trabajo de pensadoras como Pauline Oliveros o Laurie Anderson, las obras de Laura Llaneli nos invitan a una escucha atenta, a ejercitar este sentido tanto en el conjunto de la muestra como en cada una de sus obras de manera selectiva, para poder pensar así también sus implicaciones conceptuales y políticas. La relación que tenemos con el mundo es fundamentalmente visual —en el mundo occidental urbano—. Tradicionalmente, el arte contemporáneo, visitado en cubos más o menos blancos, incorpora el sonido con cierto recelo o pensado como acompañamiento o mera «activación» temporal. Con obras realizadas durante más de una década de trabajo en estas líneas, la exposición propone, de manera individual o colectiva, profundizar en la escucha para entender la riqueza y los matices del sonido como campo poético y artístico. Una divergencia al ruido y a la incesante tiranía de un mundo visual hipersaturado.
MIGUEL BUSTOS. Dibujar paisajes
La propuesta de Miguel Bustos para el espacio miniPanera es una invitación a activar la imaginación a través del dibujo, el color y el juego. Con un lenguaje gráfico directo y lleno de humo, el ilustrador transforma el espacio en un entorno participativo donde el proceso creativo se comparte y se contagia. La exposición alberga treinta serigrafías y una serie de dibujos que se convierten en un pequeño laboratorio visual abierto a la intervención del público.
El artista parte de la premisa de (re)dibujar el paisaje. Su punto de partida son dibujos hallados en libretas, bocetos, dibujos hechos al natural, garabatos…; apuntes que ha realizado directamente de la realidad, en los que naturaleza y ciudad son sus escenarios principales. Las serigrafías que presenta son el resultado del proceso de sintetizar, de reinterpretar estos dibujos a través de la combinación y composición que generan nuevas creaciones. Si bien en los dibujos de la libreta de apuntes suele dibujar a partir de lo que ve en la realidad, en estos segundos dibujos fija su mirada en lo que ya ha sido dibujado, procesado por la visión y el trazo original. Dibuja a partir de lo dibujado.
Como en cada ocasión, se invita al visitante a dibujar, editar, reinterpretar y continuar las ideas lanzadas por el artista. No existe obra cerrada ni contemplación pasiva: todos los visitantes se convierten en coautores de una narrativa gráfica en construcción constante.
En definitiva, el artista convierte la miniPanera en un espacio horizontal, sin jerarquías entre arte y espectador. Su trazo amable, su ironía luminosa y su capacidad de observación convierten lo cotidiano en un territorio fértil para la creación espontánea de cada visitante.
La imagen de la exposición ha sido realizada por nuestro tipógrafo en residencia: Miquel Vila. En esta ocasión, por un lado, ha seguido el principio de la exposición «crear a partir de lo creado», de modo que acoge algunas de las ilustraciones de Miguel Bustos, y, por otro lado, se inspira en las tipografías ornamentadas de principios del siglo xx. Con dichos referentes consigue realizar una tipografía única y singular para la muestra expositiva, que complementa el espacio y da un valor añadido a esta disciplina artística que es la tipografía.
Finalmente, recibimos el apoyo de la Biblioteca Pública de Lleida con el préstamo de algunas publicaciones, a través de las cuales descubrimos algunas en las que Miguel Bustos ha colaborado como ilustrador.
Brillo Editorial. Lo que sea que quiera decir
Situando los afectos y cuidados en el centro de la metodología, en 2022 creamos Brillo, una pequeña editorial centrada en propuestas artísticas contemporáneas que tienen lugar en formato libro. Editamos para generar posibilidades, apoyar y hacer circular proyectos que encuentran sentido y forma en esta estructura. Brillo es un marco de acción sobre el que proponer, pensar... Cada artista crea un libro y cada libro es un brillo.
Brillo trabaja con dos colecciones independientes, aunque permeables entre sí: «Colección Brillo», con una estructura estandarizada y coleccionable, ofrecida a artistas para trabajar en ella, y «Colección Tintineos», que surge como repositorio de gestos lúdicos y procesos abiertos, ligados al contexto histórico vasco, sin un formato previo concreto. Desde 2022, hemos realizado diez publicaciones.
A raíz de la invitación del Centre de Documentació de La Panera, la exposición «Lo que sea que quiera decir» se piensa como una acción que toma la palabra e imagen Brillo para volver a preguntarse que significa y como opera. Un juego en el que buscar puntos medios, conexiones y fugas a partir de su significado concreto, para desplazarlo y enlazarlo con otros en un ejercicio encadenado que no busca concretar ni cerrar su propio proceso, sino atravesar las contradicciones y atracciones del propio proceso de traducción inherente a la labor editorial.
Karlos Gil. Need for Speed.
Lleida es un paisaje en transformación constante, donde la memoria agrícola y la industria del pasado se entrelazan con un futuro incierto. «Need for Speed» se instala en este umbral, en el cruce entre la producción y el abandono, entre la aceleración y la ruina. En la sala de las columnas del siglo xiii del Centre d’Art La Panera, antiguamente un almacén de grano, se levanta un paisaje espectral donde la historia de la tierra, la velocidad del progreso y la transformación del paisaje agrícola de Lleida se funden en una arqueología de lo que fue y de lo que está por venir.
Almudena Lobera. Secuencia Plano Secuencia
La artista Almudena Lobera (Madrid, 1984) transforma el espacio del Centre d’Art La Panera con una intervención sensorial que reconfigura su estructura, alterando el entorno mediante el color al trazar una franja azul que recorre los muros de la sala, lo que evoca una suerte de piscina cuyo nivel de agua alcanza el cuello de la artista.
La exposición se articula en dos partes de lectura palindrómica casi simétricas que, a través de ligeras disonancias, generan la sensación de un déjà vu: un eco espacial que confronta al visitante con la ilusión de retroceder sobre sus propios pasos, aunque siempre en un escenario sutilmente modificado. El tránsito del espectador se convierte así en una reflexión constante entre dos estados contrapuestos: por un lado, lo tangible, lo racional, lo estético; por otro, lo etéreo, lo subjetivo, lo intangible y lo profundo.
Donde comienza el interior (2021) es el referente conceptual de la muestra, una serigrafía que ofrece algunas pistas para adentrarse en el universo propuesto por Lobera. En esta obra, una piscina alberga un cosmos en su interior, mientras que una escalera conecta con un exterior líquido que se extiende infinitamente. Esta imagen, rica en alusiones simbólicas, se traduce al espacio expositivo, donde el agua se convierte en metáfora del cosmos, y se expande como un reflejo de lo infinito, mientras que el universo plegado sugiere un mundo contenido y manejable.
Con Secuencia Plano Secuencia, Lobera presenta una de sus propuestas site-specific más inquietantes: una narrativa que traza un recorrido que evoca las lágrimas de la Alicia de Carroll al adentrarse en un mundo donde lo familiar se distorsiona en cautivadoras instalaciones que juegan con la frontera entre lo conocido y lo insólito.
En el centro de la exposición, marcando ese eje que refleja lo vivido, se encuentra un pez dorado, símbolo de intuición, descubrimiento y ausencia de miedo. Como un destello que emerge desde las profundidades, sugiere que las ideas más significativas nacen donde la consciencia se expande y la percepción se agudiza. En su silueta se desliza un guiño a la metáfora de David Lynch, quien nos invita a sumergirnos en las aguas profundas de nuestra mente.
Lobera nos conduce hacia esa inmersión, y nos invita a explorar las capas más hondas de nuestra experiencia, donde lo racional y lo intangible se encuentran y desvanecen en un delicado equilibrio de tensiones.
Almudena Lobera. Reflexión Abisal Áurea,2025. Detalle. Foto: Mismo Visitante © Cortesía de la artista.
Josune Urrutia Asua. Así me miro
La artista Josune Urrutia transforma la miniPanera en un espacio para mirarnos con ojos nuevos. La propuesta se inspira en su proyecto «Así me veo», que invita a explorar cómo nos vemos, cómo nos sentimos y cómo nos explicamos. A través del dibujo, la palabra y el juego, la artista nos anima a mirarnos con curiosidad y ternura, y a reconocer lo que nos hace únicos.
«Así me miro» es una propuesta para todas las edades, en la que cada persona puede descubrir su propio modo de representarse. Aquí no existen espejos convencionales, sino miradas que se transforman en trazos, colores, formas y gestos. Es un espacio para compartir, para escuchar y para crear desde la emoción.
Cuatro actividades con materiales y propuestas diferentes nos invitan a mirarnos dibujando. ¿Qué ves cuando te miras? ¿Cómo te dibujarías hoy? ¿Qué trazo te describe mejor?
EJERCICIOS
- Enfrente de mí
Intenta dibujarte de cara, de lado, boca abajo o con los ojos cerrados, y ¡observa el resultado! - Me reflejo
Un espejo, una cafetera, un cucharón, una cazuela… Coge uno de los objetos donde nos reflejamos y ¡dibújate! ¿Cómo te ves en él? - Boca, dedo, mano, pie
¿Y si nos dibujamos con partes del cuerpo? Labios que hacen piernas, dedos que son brazos o manos que se convierten en caras. ¡Juega a hacer tu propio retrato con tu propio cuerpo! - Miniyó. Papel/tijera
Nos convertimos en muñecos articulados. Con papel, tijeras y una perforadora, ¡construye y juega con tu pequeño yo!
INSTRUCCIONES
Coge los materiales que necesites, busca un sitio cómodo, en el suelo o en la mesa, y… ¡a dibujar!
No es necesario tener nociones de dibujo. Todos sabemos dibujar.
Mírate un buen rato. Observa y dibuja lo que ves.
Juega, experimenta, descubre y déjate sorprender. ¡Se trata de disfrutar!
Lo más importante no es el resultado, sino el proceso. ¡Lo que dibujes estará bien!
Josune Urrutia Asua. Pensament dibuixat
«Josune Urrutia. Pensamiento dibujado» expone en detalle y de un modo muy gráfico los procesos de trabajo que han conformado el corpus creativo de la autora desde Breve diccionario enciclopédico ilustrado de MI cáncer hasta Hoy no es el día. La propuesta se centra en la creación en residencias artísticas como espacios facilitadores y esenciales. A partir de distintas residencias realizadas en Bilbao, Lleida y Angoulême, presentamos un recorrido por el proceso de investigación y práctica artística de su obra, que pone de manifiesto las potencialidades del dibujo y del cómic como herramientas para investigar, conocer y compartir.
Para Josune Urrutia, dibujar es pensar con el cuerpo, es un modo de procesar vivencias complejas y de construir relatos visuales que conectan la experiencia individual con la dimensión colectiva. El dibujo le permite explorar el dolor, la enfermedad, el cuidado y la resistencia desde una mirada poética, epistemológica y crítica.
Después de que le diagnosticaran un cáncer de ovario a los 33 años, Urrutia empezó un camino creativo que se ha convertido en un compromiso vital: «Necesitamos hablar de la enfermedad de un modo que no sea paternalista», afirma en una conversación con la autora Sloane Leong. Su trabajo parte de la necesidad de compartir, resignificar y dar sentido a la experiencia de la enfermedad a través del arte. Proyectos como el Compendio colectivo sobre cáncer son ejemplos de dicha voluntad de transformar el dolor en conocimiento compartido, en que la comunidad hospitalaria participa activamente.
Inspirada por figuras como Audre Lorde, Susan Sontag o Jo Spence, Urrutia investiga cómo el cáncer transforma la vida y cómo el arte puede ser respuesta, memoria y resistencia. «La fragilidad y la vulnerabilidad son fortalezas», dice, y reivindica el dibujo como herramienta para conectar con las propias necesidades, para narrar desde las entrañas y para dar voz a lo que a menudo permanece en silencio.
En esta muestra encontrarás materiales de estas obras:
- Breve diccionario enciclopédico ilustrado de MI cáncer es un relato autobiográfico y un abecedario de postales sobre la experiencia de la autora con el cáncer. Incluye 26 postales. Cada una hace referencia a una letra del abecedario que ilustra una palabra, con una imagen y un breve texto, como B de boca, Q de quirófano, T de tabú o G de ganas.
- Compendio colectivo sobre cáncer es una publicación ilustrada que recoge 334 definiciones generadas por 92 participantes —pacientes, familiares y profesionales sanitarios— del Servicio de Oncología Radioterápica del Hospital Universitari Arnau de Vilanova de Lleida. El libro es fruto de una dinámica participativa desarrollada en talleres en el hospital y en el Centre d’Art La Panera, en el marco del proyecto Radiació+++.
- Proceso de creación de Hoy no es el día. En este libro, la autora relata la experiencia de seis artistas que vivieron el cáncer como una experiencia transformadora a través del arte: Beatriz da Costa, Anna Halprin, Audre Lorde, Susan Sontag, Jo Spence y Hannah Wilke. Su legado inspira y nutre a la propia Josune Urrutia para procesar su enfermedad. El libro fue creado y desarrollado en la Maison des Auteurs de Angoulême entre 2019 y 2020. Su trabajo de investigación y de creación se fue desplegando como un mapa hasta ocupar la pared de su atelier, que se encuentra reproducida tal y como era en esta exposición.
Josune Urrutia es artista visual, centrada principalmente en el dibujo y el cómic. Su investigación y práctica artística explora las narrativas gráficas, en particular las potencialidades del dibujo como herramienta de investigación, medio epistemológico y lugar de conversación e intercambio. El Espai Transversal acoge la exposición «Josune Urrutia. Pensamiento dibujado». «Así me miro» es la propuesta que ha hecho la artista para el espacio miniPanera.
Isabel Banal i Bea Espejo. Carta Blanca.
Correspondencia
2003 - 2025
Bea e Isabel coincidieron por primera vez en 2003 alrededor de una mesa para hablar sobre la espera, en el contexto de la exposición Listas de espera en el espacio Volart de la Fundació Vila-Casas, donde Isabel Banal presentaba dos vitrinas de la serie sin revelar.
Antes del encuentro, Bea le había enviado un carrete fotográfico a casa, abriendo así la idea de correspondencia.
Un año después, en 2004, volvieron a coincidir —Bea como comisaria e Isabel como artista— en la muestra blanquear, en la librería Pròleg (Duoda-UB), donde unos cuadernos en blanco colgaban de un tendedero. El texto que acompañaba la muestra era una serie de correos electrónicos entre ambas, donde la idea de la correspondencia se había expandido con el color blanco como protagonista.
Desde entonces y hasta ahora, han mantenido de forma continuada una correspondencia en torno a este color: al principio por correo postal, más tarde también por correo electrónico y mensajes de móvil.
Una calle. Una colada. Un cuaderno. Una bandera. Un belén. Una casa. Un bar. Una máscara. Un huevo y una gallina. Un lápiz. Un libro. Un recorte de periódico. Una tira de papel para probar un perfume.
Una idea y una carta. Y ahora una exposición.
Pep Vidal. Palíndrom. D’una cabana per acabar la tesi a...una tesi per acabar la cabana
En el año 2014, Pep Vidal (Rubí, 1980) construyó una cabaña de madera con restos de cajas de transporte de obras de arte y se instaló allí durante medio año para terminar de escribir su tesis doctoral en física. Aquel proyecto, Una cabaña para acabar la tesis, exploraba la concentración, el tiempo y la relación entre el pensamiento científico y la acción física.
En 2025, el Centre d’Art La Panera invita a Vidal a presentar una retrospectiva de media carrera. El artista responde cerrando el círculo: si en 2014 la cabaña sirvió para acabar la tesis, ahora es la tesis —convertida en libro de artista y catálogo— la que sirve para acabar la cabaña.
Esta nueva estructura está construida con todos los materiales de su taller: maderas, herramientas, dibujos, piezas mostradas anteriormente, fragmentos de proyectos inacabados y restos de procesos. Al reunirlos todos en un solo cuerpo, el artista uniformiza los materiales y borra cualquier jerarquía entre lo que es obra y lo que no lo es.
Una máquina de escribir Olivetti y un largo rollo mecanografiado recogen el diálogo real entre Vidal y la inteligencia artificial ChatGPT, comisaria de la exposición. El texto, transformado en presencia física, convierte lo digital en materia y hace visible el proceso de trabajo.
En una de las paredes, casi mil imágenes muestran los objetos que integran la cabaña/taller, y una serie de dibujos expanden su forma como una prolongación de su arquitectura.
También se presentan las dos tesis de Vidal: la de física de 2014 y la actual, impresa en LaTeX como si fuera un catálogo de ObraMat o IKEA. Entre todas, configuran un único cuerpo, donde arte y ciencia, medida y error, proceso y resultado se pliegan en un palíndromo temporal.
Isaac King. Humans Build The Biggest Nests
Por favor, tocad esta instalación artística. Deslizad la mano a lo largo de las páginas para ver cómo las historias conectadas cobran vida. Elegid vuestro camino entre las ocas, los humanos, las plantas invasoras Phragmites, los ciervos de cola blanca, las enfermedades bacterianas, los dientes de león, las carpas, los ratones, los pinos, los buitres pavo, una garrapata, una tortuga y una araña. ¿Cómo se superponen, estas especies compañeras y estos «animales molestos», en el marco de la convivencia?
Humans Build the Biggest Nests es un flipbook ecológico gigante que combina la animación y la narración de cuentos, donde la educación ecológica es el punto de partida. Esta instalación requiere ser tocada para reflexionar sobre nuestro impacto sobredimensionado en los ecosistemas. A nivel planetario, esto se conoce como el Antropoceno. Las criaturas de estos dibujos se transforman, comen, crecen, construyen, crían e interactúan de formas peligrosas y pacíficas, y localizan a los humanos dentro de la naturaleza, no fuera de ella. El espacio miniPanera acoge un total de 532 marcos dibujados, 232 cartas y 78 rutas posibles. ¿Podéis encontrar un ciervo hambriento, plantas autóctonas estranguladas, una tortuga confundida, coches impacientes, un niño destructivo, una garrapata viajera y un pantano restaurado y biodiverso?
Carlos Bunga. Juxtaposicions. Un joc de 576 pàgines, 12 figures, 9 colors.
Conocimos a Carlos Bunga en 2021 a partir de la relación de amistad con Manuel Guerrero. En Tinta Invisible estábamos a punto de concluir el periodo de suscripción a Inventari d’ombres de Joan Foncuberta y necesitábamos ceder el testigo de otro trabajo de libro de artista a un autor cuya obra nos cautivara.
Estos proyectos de edición son un reto ilusionante y forman parte del propósito que defendemos. Empiezan en un punto cero, en el que la propuesta de encargo al artista es firme, y se abre el diálogo en franca complicidad con el autor y con todos los compañeros implicados en la edición. El planteamiento es el de resolver un trabajo singular y de carácter múltiple, en el formato que sea, para enaltecer el proyecto artístico que nos proponemos. Una vez definido el proyecto, realizamos el plan de trabajo y seguimos, sin cesar, los pasos de los oficios artísticos a favor del sentido pleno de la pieza.
Primero había que definir el formato, acertar la elección del papel, el proceso de los troqueles, la atadura del bloc, la fabricación de las cajas plumier y, en paralelo, la maquetación del folleto con los textos imprescindibles. Carlos Bunga nos allanó el camino y en el periodo de un año pudimos ejecutar el plan de la producción.
Juxtaposicions es un punto alto de la producción editorial de Tinta Invisible. El autor nos habla en el subtítulo de Un joc de 576 pàgines, 12 figures, 9 colors. Este enunciado expresa la idea en toda su literalidad: tenemos en nuestras manos un libro encuadernado en cuadernillos que es a su vez un bloc de 576 páginas de hojas blancas de tamaño 51 × 35 × 11 cm y de 11,6 kg de peso. Todas estas hojas tienen troqueles de 12 geometrías diferentes repartidas en conjuntos en las zonas centrales de cada página, y también se incorporan 9 separadores de colores de su paleta pictórica, situados intencionadamente dentro de las páginas del libro. La colocación de estos separadores genera espacios de volumen en nuevas posibilidades de geometrías infinitas. Estamos hablando de unos espacios que cambian por la voluntad del espectador del libro, que puede situar los colores donde más le plazca, de modo que hace efectivo el juego de creación que promueve el autor.
Este libro va dentro de una caja plumier de madera con la tapa de cristal que se desliza y permite acceder al bloc. La «contracubierta» del estuche es de un color amarillo solar, expresión clara de la luz de su paleta. Dentro de esta caja encontramos un estante en la base del libro, que incorpora medio escondido un folleto con textos de Carlos Bunga; del historiador del arte Paulo Miyada, y del curador de la edición, Manuel Guerrero.
El libro de papel blanco se expande en sí mismo, no tiene cubiertas y con la atadura adquiere firmeza. Las páginas blancas se proyectan fuera de los márgenes del formato y solo la geometría de la ausencia define un centro posible. En este espacio blanco, los colores otorgan una mirada más humana.
El juego que propone Carlos Bunga apela directamente a la visión del espectador en el proceso creativo. El espectador del libro puede redefinir el resultado final de la pieza, una pieza que resulta diferente y necesariamente nueva a partir del ejercicio simple de intercambiar y resituar las ubicaciones de los separadores de colores en el despliegue de las páginas del bloc.
El espectador del libro modifica la estructura de las geometrías y resignifica el bloc del libro sin limitaciones. En un supuesto radical, podríamos, sin embargo, no poner ningún separador y segar la visión total de su profundidad. Carlos Bunga sonríe y pide al lector que complete el resultado final. Del mismo modo, el artista Joseph Beuys afirmaba el papel que tiene todo hombre en la capacidad universal de creación y transformación a través del arte.
La facultad de reflexión y creación del observador de la obra de arte genera en él una mirada inusual con la incorporación de nuevas capas de profundidad a la decisión tomada. Tenemos la capacidad de ser partícipes y cómplices de la vivencia creativa.
Carlos Bunga provoca una situación paradójica dando por bueno todo lo que acontecerá. El artista abre la posibilidad a la elección de la posición final; esta elección se nutre de la incertidumbre, de la ilusión y la vacilación, antes de tomar la decisión del último gesto que conformará la solución. No existe una buena situación ni otra mala; es en el hecho de actuar y de hacer, que aparece el sentido que enaltece la obra.
En su práctica artística, Carlos Bunga incorpora el proceso creativo como parte esencial de la obra, que siempre se expresa en un presente absoluto. Sin un plan previo riguroso, el escultor trabaja directamente en el espacio, y deja que la acción fluya libremente. El artista, sin miedo ni reservas, crea y deshace, destruyendo y redefiniendo constantemente la construcción inicial. Lo que el autor crea surge de un propósito vital: generar un nuevo espacio que renace en un tiempo nuevo cada vez.
Dibujos originales en la pared
De este libro y del remanente de máculas troqueladas, el autor «recicló» un conjunto de páginas sueltas que usó de lienzo de papel para dibujar. El resultado es una serie de dibujos fantásticos que sobrevuelan el trabajo de edición. Carlos Bunga yuxtapuso cartulinas de colores de su paleta, de modo que creó collages de formas y geometrías regeneradas. Son dibujos precisos, en los que el corte de la forma hace sombra al color, y el color emerge, repentino y vivo, como una herida que revela la luz oculta debajo de la superficie.
Así, cada pieza se convierte en una geometría manifiesta que acordona vacío y plenitud, una celebración de la forma que transforma los fragmentos en universos, en la que las formas son construcciones efectivas de un lenguaje antiguo, hablan de la belleza y del mundo que siempre hace resonar vida.
En 2022, en la feria Arco de Madrid, se exhibieron estos dibujos en el estand de la Galeria Vera Cortês de Lisboa. Se mostraron en la pared principal, donde construían una retícula regular impecable. La visión del conjunto causó un fuerte impacto entre los visitantes, y la asociación de críticos de arte le concedió el premio al artista contemporáneo más relevante de la edición.
En esta exposición en La Panera, Carlos Bunga ha seguido realizando la serie de dibujos con el mismo modo de proceder. Estas geometrías se mueven en el plano frontal, exaltando el espacio geométrico puro, haciendo desaparecer cualquier vestigio de color anterior. Aparece un dibujo de luz, tal y como lo podríamos haber imaginado inicialmente en un sueño vaporoso en aquel momento justo antes del despertar. En estos dibujos, cualquier apelación a la emoción desaparece y deja el espacio limpio y diáfano al libre albedrío.
Carlos Bunga (nacido en Oporto, Portugal, en 1976) es un reconocido artista visual contemporáneo afincado en Barcelona. Su práctica artística se centra en la creación de instalaciones inmersivas, en las que utiliza materiales sencillos como el cartón, la cinta adhesiva y la pintura, para explorar temas como la temporalidad, la memoria y la transformación del espacio.
Bunga es conocido por su proceso creativo experimental, que a menudo incluye la destrucción y reconstrucción de sus obras para invitar al público a reflexionar sobre la fragilidad y la impermanencia de la arquitectura y la vida cotidiana.
Ha participado en exposiciones individuales y colectivas en prestigiosos museos e instituciones de todo el mundo: el Guggenheim de Nueva York, el Museo Reina Sofía de Madrid, el MACBA de Barcelona, el Museo Serralves de Oporto y la Bienal de Venecia, entre otros. También ha sido invitado a realizar proyectos site-specific en contextos diversos, siempre adaptando sus creaciones al entorno y dialogando con los espacios donde ha trabajado. Recientemente, hemos podido ver su trabajo en la Manifesta 15, en una gran instalación en las Tres Chimeneas de Sant Adrià de Besòs.
Carlos Bunga ha recibido múltiples reconocimientos por su innovación artística y su capacidad de cuestionar los límites tradicionales entre arquitectura, escultura y pintura. Además, su trabajo a menudo pone de relieve problemas sociales y ecológicos, lo que dota su obra de una profunda carga conceptual y humanista.
Ricard Ibernon Pons
Extractivismos. 13a Biennal d’Art Leandre Cristòfol
Bárbara Fluxá, Cambalache (Carolina Caycedo, Alonso Gil y Federico Guzmán), Carolina Caycedo, Estampa (Roc Albalat, Pau Artigas, Marcel Pié, Marc Padró y Daniel Pitarch), FRAUD (Audrey Samson y Francisco Gayardo, Gabriela Bettini, Ignacio Acosta, Left Hand Rotation, Marilyn Boror, Marina Planas, Paula Bruna, Raúl Silva, Rosell Meseguer, Sandra Gamarra y Seba Calfuqueo.
La 13.ª Bienal de Arte Leandre Cristòfol pone el foco en los procesos de extracción de recursos: en sus implicaciones, en sus contestaciones y en sus alternativas. Con una destacada presencia de artistas latinoamericanos, la muestra responde a las crisis ecosociales con trabajos que ofrecen un antídoto a la visión utilitarista de la naturaleza. Los proyectos nos alertan de las implicaciones de un desarrollo basado en la extracción intensiva y en la mercantilización de recursos al servicio de un crecimiento ilimitado y de un consumo desmedido. Partiendo de metodologías situadas, críticas y afirmativas, los trabajos reubican la vida en el centro de las cuestiones éticas, políticas y económicas; reconsideran las formas de valoración de la vida humana y no humana, y promueven prácticas basadas en el bienestar común.
El extractivismo es un modelo productivo basado en la privatización, extracción y comercialización de recursos naturales. Esta dinámica se origina en la colonización europea, y en la explotación de bienes, cuerpos y saberes que este proceso conlleva. Hoy el extractivismo es la lógica operativa del capitalismo neoliberal, y es practicado por empresas y gobiernos en todas partes. El argumento que legitima el extractivismo es que genera empleo y contribuye al crecimiento económico. Sin embargo, provoca profundos impactos sobre las personas y los ecosistemas: genera desigualdades sociales y conflictos territoriales; contribuye al agotamiento de los recursos, a la pérdida de la biodiversidad y a la contaminación medioambiental; produce grandes cantidades de residuos, y despoja a las comunidades locales de sus bienes y territorios.
Los proyectos que forman parte de la Bienal demuestran que el extractivismo contemporáneo no se alimenta solo de recursos naturales, sino también de recursos sociales, culturales y digitales. Incidiendo en la historia colonial de España con el norte de África y Latinoamérica, los trabajos ponen de manifiesto el vínculo entre el extractivismo, el colonialismo y la degradación medioambiental; nos advierten de las trampas del marketing verde; hablan de la función extractiva del turismo de masas, la gentrificación urbana, y las tecnologías de la información y la comunicación; cuestionan la función biopolítica de la pintura de paisaje y del monumento escultórico; hablan de la capacidad de resistencia de las comunidades locales; muestran la función reparadora de rituales ancestrales basados en el respeto y en la interdependencia con la naturaleza; llevan a cabo acciones de sanación desde la cultura popular, la espiritualidad y la feminización de las luchas.
Gemma Villegas. 2025: Un viaje tipográfico
«2025: un viaje tipográfico» es un proyecto de Gemma Villegas; ella ha sido nuestra tipógrafa en residencia 2024. Durante todo el año ha dado la imagen tipográfica de las exposiciones de la miniPanera, concretamente en «Somos como somos, ¡celebrémoslo!» y «Tinta fina. 755.º Gran Aplec», donde ha mostrado el proceso creativo de esta disciplina.
Ahora, con «2025: un viaje tipográfico», nos muestra la creación de Journey, una tipografía modular, en la que la construcción de números y letras cobra vida mediante un sistema reticular basado en formas geométricas básicas y cuatro colores: rosa, azul, verde y rojo. Explorando la combinación de estas unidades mediante varias técnicas y soportes, despedimos el 2024 y celebramos el comienzo del año 2025 mostrando cómo la simplicidad de las formas modulares se transforma en expresiones visuales únicas.
En 1960, el artista y diseñador italiano Bruno Munari (1907–1998) crea ABC With Imagination, un juego en el que fusiona su atención por el mundo de los niños con sus investigaciones sobre múltiples dificultades del aprendizaje. El proyecto «2025: un viaje tipográfico», toma como punto de partida este trabajo de Munari, quien ha sido un gran referente en cuanto a la investigación del juego del sujeto, la infancia y la creatividad.
En esta ocasión, la miniPanera se convierte en un espacio de mensajería, en una época del año en la que los mensajes son los protagonistas para compartir y ofrecer los mejores deseos a todo el mundo.
Esta mensajería tiene una doble activación a través de la acción de componer. Por un lado, desde una forma más participativa, colectiva y a la vez efímera, con las piezas geométricas de la tipografía, el visitante puede crear mensajes en la alfombra para después fotografiarlos y compartirlos. Y, por el otro, de un modo más individual, a través de la acción de pintar, se propone un juego de composición y retícula en el que grandes y pequeños pueden escribir su mensaje.
Gemma Villegas (Santa Coloma de Gramenet, 1984) es diseñadora gráfica especializada en el sector cultural. Estudió en Eina y Elisava (Barcelona) y en la AKV / St. Joost (Breda, Países Bajos). Al tiempo que trabajaba en varios estudios, tambié n se formó en Isia Urbino / Werkplaats Typografie, en Italia, y en la Typography Summer School de Londres. Posteriormente, colaboró con Mario Eskenazi durante cinco años. En 2017 funda su propio estudio, que dirige y desde donde trabaja, en estrecho diálogo con clientes y colaboradores, en una amplia gama de proyectos, que incluyen identidad visual, grafismo expositivo y diseño editorial. Paralelamente, desarrolla proyectos autoiniciados sobre temas como la relación del ser humano con la naturaleza o la búsqueda de imágenes generadas con IA sobre aspectos de error, género, raza y clase. Su objetivo es transformar el nú cleo del encargo en un lenguaje visual coherente, para transferir ideas a un diseño fresco y significativo, con una atención precisa a la tipografía. Es autora de los libros Fanzine Grrrls, Hygge Everyday y Back from Vacation, y profesora asociada en Eina (Universidad Autónoma de Barcelona) y en Idep (Universidad Abat Oliba CEU).
Finalmente, recibimos el apoyo de la Biblioteca Pública de Lleida con el préstamo de algunas publicaciones, a través de las cuales los más pequeños pueden descubrir nuevos conocimientos sobre la tipografía y su uso en nuestra sociedad más contemporánea.
Dora García. Books are the best things. Publicaciones y ediciones 1992 - 2024
El espacio de la palabra
Leer, escribir, interpretar, hablar, escuchar, explicar, conversar, decir, anunciar, repetir…
Cuando la palabra, en cualquiera de sus usos, es la materia constitutiva de la obra de un artista, es cuando la publicación se convierte en el medio más adecuado para acercarse a los fundamentos de una práctica artística principalmente de tipo verbal, vinculada al cuerpo y conectada directamente a los modos en que nos comunicamos. Entendida como una vía de transmisión de conocimiento, independiente o vinculada a una obra de arte, concebida o no como parte de una exposición, como herramienta indispensable para la realización de una acción, como protocolo o manual de instrucciones y con una vida capaz de sobrepasar la tiranía de todo espacio y tiempo expositivo, la publicación que concibe un artista —cualquier artista— no es (solo) lo que se puede encontrar en una librería o galería de arte, o consultar en el marco de una exposición, en un centro de documentación o una biblioteca, o escuchar o mirar a través de cualquier medio de reproducción físico o digital, sino, sobre todo, otra de sus obras entregada a la riqueza formal del ámbito editorial, para materializar una idea o recoger un proceso de investigación que, como es habitual, siempre se dilata en el tiempo y que es con palabras como debe tomar cuerpo. Si esta explicación está fuera de cualquier duda ante la producción de aquellos artistas que trabajan habitualmente con o a partir del lenguaje, cuando la artista a quien nos referimos es Dora García (Valladolid, 1965) la cuestión adquiere una dimensión relevante debido a la variedad de usos que da a la palabra y, en consecuencia, la particularidad de cada una de las publicaciones donde la deposita.
Una publicación, para Dora García, es —más que un receptor de palabras o un centrifugador de ideas, conceptos o reflexiones— la consecuencia de considerar que los libros son la mejor de las cosas, de afirmar que si la vida vale la pena es porque puedes leer o te leen, de constatar que es leyendo como siempre se ha sentido y se siente más feliz, y de sostener que el arte y el pensamiento tienen que ser algo del todo democrático y al alcance de todos. De ahí que el suyo sea un trabajo que se dirige a todos, aunque no todo el mundo es plenamente consciente de ello.
Procedente del latín publicare, que significa ‘hacer público’, la acción de publicar designa, en su origen, el hecho de llevar información al conocimiento del público. Se trata de una acción que se pone en marcha para comunicar algo, que es pensada por alguien para compartir conocimientos, que se mantiene en movimiento por la red de complicidades que crea y nutre el alma de una colectividad —la comunidad lectora, la de los amantes de la palabra y la lectura— que ve en las publicaciones el único reducto para la existencia de aquellas realidades —¿quizás realidades paralelas?— que a todos nos va bien saber que existen para que la vida nos resulte un poco más amable.
Titulada «Books are the best things» —quizás porque es exactamente esto, lo que piensa la artista—, esta exposición, concebida y producida especialmente para el Centre de Documentació de La Panera de Lleida, reúne cerca de setenta publicaciones y ediciones de Dora García en distintos materiales, formatos y presentaciones desde 1992 hasta la actualidad, es decir, desde su primera publicación, concebida a partir de parámetros creativos y, por lo tanto, como una obra de arte —nos referimos a Contes choisis, publicado en ocasión de una exposición individual llevada a cabo en De Appel, Ámsterdam (Países Bajos)—, hasta la reedición idéntica de un póster —What a Fucking Wonderful Audience, editado por primera vez en 2009 a raíz de una exposición individual en la Galerie Michel Rein de París, incluyendo la entrevista que hizo Vincent Honoré, su comisario—, la reedición de una postal prácticamente inencontrable de Dora García con una de sus frases de oro —«El arte es para todos pero solo una élite lo sabe»— y la edición especial de una camiseta con otra de sus frases de oro, una serie de obras iniciada en 2001, consistente en reproducir con un material tan precioso como el oro frases corrientes o de sentido, colocando en un mismo nivel, por un lado, el registro intelectual por donde a menudo circula el arte —en especial, conceptual— y, por otro lado, la cultura de base, o sea, la vida real.
Después de las exposiciones que ya hizo en el Museu de l’Empordà de Figueres y en The Tetley, en Leeds (Reino Unido), «Books are the best things» es la tercera ocasión en la que se propone una exposición de Dora García reuniendo buena parte de las publicaciones y ediciones producidas hasta el momento y basadas en textos propios, en textos de otros autores, utilizando o respondiendo a textos literarios de referencia, alterando la lógica de una lectura ortodoxa, seccionando una parte, interviniendo sobre ella, creando un facsímil, o insertándose en el seno de una práctica como la suya, que transita entre la reflexión, la ficción, el humor, la performance y esa ilusión de la psique humana que hace que todo sea posible.
Frederic Montornés
(En reconocimiento a la importancia y dimensión del proyecto editorial en la práctica artística de Dora García, se adjunta un listado de publicaciones y ediciones que forman parte de esta exposición en la hoja de sala adjunta, procedentes de la colección particular de la propia artista, así como de los fondos de la Col·lecció Nacional d’Art Contemporani de la Generalitat de Catalunya, adquiridas en la convocatoria de 2024, en depósito en el MORERA. Museu d’Art Modern i Contemporani de Lleida y señaladas con un asterisco).
Ignacio Acosta. «De Marte a Venus». 13.ª Bienal de Arte Leandre Cristòfol – Prólogo
«De Marte a Venus» reúne trabajos del artista Ignacio Acosta en torno a las estrategias de resistencia ante procesos de extracción minera. Se articula alrededor de tres piezas fílmicas que establecen un diálogo geográfico entre Chile, el país natal del artista, y Jokkmokk, un municipio sueco y territorio de la comunidad indígena sami, donde el artista vive y trabaja desde el año 2017. Frente a la llamada «violencia lenta» que ejerce la minería sobre cuerpos y ecosistemas, Acosta contrapone una «resistencia sostenida», que tiene que ver con la determinación de algunos pueblos por mantener sus conocimientos, tradiciones, formas de vida y muerte en un contexto de fragmentación del territorio.
Los astrólogos de la Antigüedad relacionaron los metales con los planetas; el hierro estaba relacionado con Marte, y el cobre con Venus. Basándose en las cosmovisiones indígenas, el trabajo de Acosta plantea que territorios cargados de minerales y saberes aparentemente distantes se comunican entre ellos para asegurar la supervivencia. Los proyectos centrales de la exposición, Litte ja Goabddá (2016-2018), Inverting the Monolith (2022) y From Mars to Venus: Activism of the Future (2023), muestran, respectivamente, la continuidad entre lo tecnológico y lo espiritual como parte de la lucha contra la explotación; estrategias de visibilización y contravigilancia por parte de comunidades locales de procesos extractivistas, y diálogos entre el enclave de Kiruna, situado en Sábme, hogar del pueblo sami, y el desierto de Atacama, en Chile, habitado por el pueblo lickanantay desde hace miles de años.
La muestra incluye otros trabajos que visibilizan las ruinas de las ciudades mineras, el cauce de los desechos químicos y los restos de su desforestación, y, sobre todo, la resistencia basada en el cuidado que surge de la alianza entre la política feminista y «queer». Basándose en una investigación rigurosa, una metodología crítica y procesos colaborativos de largo recorrido, los proyectos de Acosta evidencian nuestra implicación en la minería de metales y minerales, en la degradación medioambiental de los procesos extractivos, y en la extinción de saberes. «De Marte a Venus» es la primera exposición del artista chileno Ignacio Acosta en España, y la primera parte de la 13.ª Bienal de Arte Leandre Cristòfol del Centre d’Art La Panera de Lleida, sobre arte y extractivismo.
Ignacio Acosta nació en 1976 en Valparaíso, Chile, y actualmente vive entre Londres y Jokkmokk. Es doctor en artes por la Universidad de Brighton (Reino Unido), e investigador en el proyecto colaborativo «Traces of Nitrate: Mining History and Photography between Britain and Chile», financiado por el Arts and Humanities Research Council (AHRC), y en «Indigenous perspectives on forest fires, drought and climate change: Sápmi», financiado por el Swedish Research Council for Sustainable Development. Entre las exposiciones recientes en las que ha participado, destacan «Image Ecology C/O Berlin», Alemania (2023-2024); «Mining Photography, Gewerbe Museum Winterthur», Suiza (2023-2024), e «Into the Deep: Mines of the Future, Zeppelin Museum Friedrichshafen», Alemania (2023). Para más información: www.ignacioacosta.com y www.tracesofnitrate.org.
Colabora: projecte R+D “Sentido de lugar e inclusión socioespacial en barrios vulnerables”, Facultat de Lletres de la Universitat de Lleida (SENSCLUSIÓN, PID2021-123255OB-I00); projecte R+D “Visualidad y geoestética en la era de la crisis ecosocial” (VIGEO, PID2022-139211OB-I00), Facultat de Geografia i Història de la Universitat de Barcelona; Universitat Oberta de Catalunya.
Elsa Casanova Sampé. Mirada captiva
La amenaza de colapso ecológico y pérdida de biodiversidad actual ha derivado, en gran parte, de la concepción de que la naturaleza es una fuente de extracción y no un elemento del que somos ecodependientes. Pese a la extensa relación del ser humano con los animales domesticados, los encuentros con los animales salvajes en la mayoría de las sociedades urbanas son generalmente raros o triviales. En este contexto, la figura del cazador no pasa desapercibida: el cazador fuerza el encuentro con el animal salvaje, es un buscador activo.
Muchas veces nuestra forma de mirar la fauna salvaje está mediada a través de una cámara, del pincel de un pintor o de la narración de un documental. Sin embargo, los cazadores no son simples espectadores de la naturaleza, sino que participan activamente en su transformación. ¿Cómo mira, un cazador, al animal salvaje? ¿Cómo mantiene esa mirada cautiva? ¿Qué valores, ideologías y sesgos están inscritos en su mirada?
Desde el punto de vista de los cazadores, su práctica es crucial para controlar la biodiversidad. En territorios donde los espacios naturales están muy fragmentados, como Catalunya, la reintroducción de depredadores, que podría permitir el balance natural de la fauna, a menudo entra en conflicto con la gestión agrícola y ganadera. Por lo tanto, la caza se plantea como un método de gestión de poblaciones salvajes y se considera esencial para garantizar un equilibrio entre especies.
Sin embargo, a pesar del profundo conocimiento y el supuesto respeto hacia la naturaleza de la comunidad de cazadores, la justificación de esta práctica radica en un sistema de valores que categoriza al animal salvaje como la alteridad, como lo que está «por debajo» nuestro y que, en consecuencia, puede ser «modelado» al deseo humano. La caza es una actividad de ocio y recreativa, a través de la cual se adquiere control sobre aquello que socialmente se ha considerado inferior: lo natural y salvaje.
En un momento de crisis climática, es más importante que nunca cuestionarse a través de qué miradas encuadramos, pensamos y nos relacionamos con lo no humano (o, cada vez más, no nos relacionamos), para entender cuáles son las ideologías que se perpetúan con nuestra forma de mirar la naturaleza.
Colabora: Centre d'Art i Natura de Farrera, Ajuntament de Farrera